Habían pasado algunos meses desde el viaje a Venecia, aquella segunda luna de miel que Raphael y Lauren recordaban como un paréntesis de felicidad en sus vidas agitadas. A su regreso, retomaron sus rutinas: ella en los escenarios, él en sus negocios… y ahora, con una nueva pasión: la medicina. Había tomado la decisión de estudiar esa carrera años atrás, motivado por Lauren, que lo había impulsado a seguir su vocación de ayudar. Y hoy, por fin, era el gran día. Su ceremonia de graduación como médico. —Raphael, ya estoy lista. ¡Vámonos o llegaremos tarde! —gritó Lauren desde el pasillo. —Espera… necesito ayuda con la corbata. ¿Puedes hacerlo tú? Aunque sabía perfectamente cómo anudarla, le gustaba cuando era ella quien lo hacía. Le parecía un gesto íntimo, casi ceremonial. Lauren entró e

