Bailaron hasta que la fiesta llegó a su fin. Afuera los esperaba el chófer, ya con el auto encendido. Subieron al vehículo y emprendieron el regreso a casa, aún envueltos en la emoción de la noche. —Me alegra tanto que finalmente te graduaste como doctor —dijo Lauren, recostando la cabeza en su hombro—. Tenemos que celebrarlo como se merece. —Y lo haremos. Por cierto, hablando de celebraciones… ya se acerca nuestro aniversario de bodas. —¿Cómo olvidarlo? Todavía recuerdo la recepción que organizamos. Fue perfecta. —Lo fue. ¿Qué te gustaría hacer este año? —No lo sé… sorpréndeme. —Vaya, la señora está exigente. —Tengo derecho. ¿Acaso no crees que toda la felicidad que te he dado merece algo especial? —¿Y tú crees que no has sido correspondida, señora Lauren? —Lo he sido… y con crec

