UNA NOVIA FASTIDIOSA

1556 Palabras
Ella le cocina rico y le mantiene su ropa limpia, cosa que él le agradece, aunque siente que se aprovecha de la joven; aun así, pronto su negocio prosperará y ella descansara más, ya que a él no le gusta que ella se esfuerce mucho. Casi no interactúa con ella porque no puede entender las señas que ella hace, sin embargo, le encanta verla cómo ella se pasea por la casa y se ha acostumbrado a ser atendido como si él fuera el único hombre para ella. Llego el fin de semana, Nelson sorprenderá a Vicky con una salida a uno de los hermosos parques del sitio. Ella pasa toda la semana encerrada haciendo quehaceres de la casa. Es momento de recompensarla. — Apúrate Vicky se nos hace tarde. —al verla salir del dormitorio con el cabello extendido, un poco de labial que él mismo le compro, ella es una belleza natural, sus pantorrillas bien torneadas, le llamaron mucho la atención, se podría decir que casi igual a las de sus modelos. Ella, al escuchar llamándola se apresuró a su lado, le da un beso en la mejilla, a lo cual Nelson se quedó paralizado hasta que ella le tomo de la mano para hacerlo caminar. — Es cierto, se nos hace tarde, ¡Vámonos! Se divirtió con ella, pasaron un día entretenido, comieron de todo lo que vendían en el parque, ella era una niña con juguete nuevo cuando observaba algo que le gustaba, él trataba de comprarle todo lo que sus ojos deseaban. Por ratos se le iba el pájaro, observándola con interés, su vista recorría el cuerpo de ella con deseo, cosa que se reprendía mentalmente. Mientras que ella se le guindaba del brazo sin ninguna malicia ni sentimiento romántico, al contrario, ella lo miraba como su todo, su mirada le decía que en ella no había perversión s****l. El día estuvo de lo más lindo, Vicky no quería que el atardecer llegara, sin embargo, el día se fue rápidamente que era momento de regresar. Al llegar a la casa Nelson noto que había un taxi estacionado al frente de su casa, tomo a Vicky de la mano para apresurar el paso, sentía curiosidad, al llegar frente a la casa pasaron al lado del taxi ignorándolo. Pensó que era casualidad que estuviera estacionado ahí. — Con que esas tenemos, Nelson. — cascó una hermosa mujer, bajando del taxi. — ¡Cariño! —nombró él, al ver de quien se trata, quedando asombrado, era la última persona en que meditaba ver. Soltó inmediatamente a Vicky, se apresuró a abrazar a su novia que lo sorprendió con su visita. — ¿Quién demonios es esa mujer? —cuestiono, su enfurecida novia quien acapara a su novio, ignorando a Vicky, ella no comprende lo que está pasando frente a sus ojos, ve a Nelson nervioso y distante que no haya que hacer con la bella mujer que ha llegado. Ve cómo la besa en los labios, ella le da vergüenza y se adentra a la casa, dejándolos solos. Pamela no soporta la presencia de esa mujer junto a su novio, se imagina lo peor, aunque él le diga que nada pasa entre ellos. Es momento de que ella ponga orden en esa casa. —¿Quién demonios es esa mujer? ¿Por qué no me lo habías dicho por mensaje que tenías una joven viviendo contigo? — Hay, cariño, ya te expliqué, Discúlpame, no sabía que vendrías hoy. —¡Nelson, respóndeme! ¿Quién es ella, que hace aquí contigo? —él, quiso tranquilizarla, le dio un beso francés, luego la llevó adentro de la casa, al entrar él le besó con intensidad, Pamela bajo un poco la guardia, ya que noto que la chica que le está robando a su novio los observa y no presenta celos. —Bienvenida amor, te quiero presentar a Vicky, ella trabaja y vive aquí, conmigo. —No la quiero conocer, solamente échala de la casa, no necesitas una trabajadora tan joven. —No puedo hacer eso. Ella se queda aquí, no entiendo por qué te empeñas en despreciarla sin ni siquiera tratarla. —¿Por qué no me gusta, me da mala espina? ¿Acaso no es tu empleada? O es algo más, no será que te calienta la cama en mi ausencia. —Trabajamos juntos, no pienses mal, ella me ayuda, y yo la ayudo, así que olvida el tema y mejor acomodemos a esta bella princesa en mi recámara. —Sabes mi punto débil, me convences tan rápido, después trataré con esa mujer. —haciendo una mirada amenazadora a la joven. Nelson, le guiño un ojo a Vicky y tomó las maletas de su novia, llevándolas al dormitorio de él, Vicky se retira la cocina para prepararles algo de comer. Aún no entiende por qué él besaba a esa mujer, reflexiona que Nelson tiene costumbres extrañas, al saludar a las mujeres. Pamela aún no está convencida de porque esa mujer esté viviendo en la misma casa que su prometido. Indaga más acerca sobre ella y de porque está viviendo en la casa de él, Nelson le dijo que trabajan juntos, no le va a contar la verdad, le pide que no reflexione de más. Pamela se había propuesto en sacarla de la casa antes de que regresara a su trabajo. Ve que la chica es bonita, y no podía perder a Nelson, a quien le costó mucho conquistar, mira en él a un joven con gran potencial para obtener ganancias fijas y heredero de un imperio. Ella no iba a permitir que una aparecida le desbaratara sus planes futuros. El plan de Pamela de haber regresado es porque quiere que su novio se acerque a su padre de nuevo, y herede su fortuna. Ella desea tener una buena relación con los suegros, que ellos especulen sobre que es gracias a ella, que la oveja negra regresó a su casa, una vez ganándose la familia de él, todo sería pan comido, desea ser una mujer rica despreocupada por el futuro y encontró su palito para tener una enorme fortuna. —¡Como ha estado mi príncipe, no sabes cómo te he extrañado! — lo tira a la cama y se sienta sobre sus piernas, le acaricia su mentón dejando besos húmedos en su rostro. Nelson la ama, sin embargo, en estos días junto a Vicky, algo había cambiado, su mente le jugaba malas pasadas, ya que en ese instante quien ocupaba sus pensamientos era Vicky, no su novia. En eso Vicky les tocó la puerta, Pamela le dijo que pasara, por el hecho de que ella estaba en las piernas de él besándolo con pasión y quería que ella mirara que ese hombre no se toca porque ya tiene dueña. Pamela marca su territorio sobre Nelson, Vicky le hace una seña a él, quien entiende de inmediato, ella le indica que la comida estaba servida, e ignoro lo que Pamela hacía, él asintió con la cabeza. —Que le pasa a esa maleducada que ni saluda, acaso no sabe que soy tu mujer, que debe respetarme. Es una igualada. —¡Lamentablemente, ella no habla, por ende, no esperes que te hable, no te sientas ofendida, mi amor! Pamela asumió que la joven era sordomuda, una sonrisa malévola se le formó en el rostro, ambos salieron del dormitorio para poder cenar. Al llegar al comedor Vicky está terminando de poner la mesa, hizo pollo horneado que lo tenía preparado desde un día antes para que agarrara sazón, ellos se sentaron juntos. Nelson le hizo un ademán de aprobación cuando probo la comida, ya que está deliciosa, la joven le sirve a Pamela y luego su plato, procede a sentarse cuando Pamela rezongo. —¿Quién demonios te crees para comer con nosotros?, la servidumbre come en la cocina, no seas tan irrespetuosa. —Mi amor, cálmate, ya te dije que Vicky no es ninguna sirvienta, vive en la casa como si fuera mi familiar. —¿Por qué demonios la defiendes, tanto? —¡Siéntate, Vicky y come, ¡no le pongas mente a lo que ella dice! —¡Que dijiste!, como te atreves a defender a una desconocida, en vez de estar del lado de tu novia. —Porque estás siendo grosera con ella, que no te ha hecho nada, y no me gustan las injusticias. Bien sabes mi manera de ser. —¡No será que ya te acostaste con esta zorra! —¡Cállate!, no sabes lo que dices. ¡Estás ofendiéndola! — Dime la verdad ¿Ya tuviste sexo con esta zorra? ¡Increíble, te dejo solo un par de meses y con que te sorprendo! —Deja de decir tonterías, mejor come en paz, ¡Increíble las cosas que dices!, por tus celos mal fundados. —Pues fíjate que se me fue el hambre, mejor me retiro a descansar, no me gusta estar cerca de zorras. —se levantó de golpe dándole vuelta a la silla, los tacones resonarán por todo el comedor, hasta oír cómo azoto la puerta del dormitorio con fuerza. Nelson se siente apenado con Vicky. — ¡Lo siento! Es algo temperamental, cuando te conozca bien se llevará mejor contigo, ahora comamos no quiero desperdiciar una rica cena. —ella se empieza a sentir incómoda.
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