Ella, sonrió ante las palabras de él, sin embargo, había entendido todo lo que le dijo la mujer, ella no quería ser un problema para él, era demasiado bueno con ella. Irse de ahí no era opción porque no tenía a dónde ir y volver con su padre no estaba en sus planes. Así que se propuso ganarse a la novia de él, trataría de que la mire menos y no estar cerca de Nelson cuando ella este presente, de esa manera no sentirá celos, así no se molestaría o haría berrinche.
Al día siguiente Vicky madrugo hacer los quehaceres de la casa, antes de que ellos se levantaran, preparo el desayuno, lo dejo servido en el comedor tapado con tapas especiales para la comida, y se encerró en su habitación, aprovecharía pasar más tiempo en su lugar favorito, bañándose. Llenó la tina con agua y le aplico las esencias olorosas a frutas, se desnudó y se adentró al placer más grande que ella ha probado, amaba esos ricos baños.
Nelson despertó y miro que Pamela aún dormía, se levantó sin despertarla, se lavó los dientes y salió del dormitorio, un rico aroma lo llevo hasta el comedor, destapo la comida que aún está caliente, miro los ricos panqueques con jalea real. Busco en la cocina a Vicky para que lo acompañara a comer, no obstante, no la encontró así que se dirigió al dormitorio de ella, miro que la puerta no estaba con el seguro puesto, entro con cuidado pensando que ella estuviera descansando, pero una melodía llamo su atención.
Ella, tiene música romántica que proviene del baño, esa melodía salía del pequeño radio que él le había obsequiado, se acercó al baño, se quiso retirar, pero algo dentro de él lo hizo asomarse y verla en la tina. Ella está sentada pasando sus manos por su cuello y deja al descubierto sus atractivos pechos, algo que para él no pasan desapercibido, se quedó observándola por un rato, cuando un deseo que ha despertado por ella, lo está consumiendo. Quiere acercarse para besarla y hacerla suya, pero la parte razonable no se lo permite, así que mejor salió de ahí antes de cometer una imprudencia. Se siente peor que un pervertido.
—¿Qué estoy haciendo, ella no se merece nada malo?
Se fue directo al comedor, su erección era demasiada visible sobre el pantalón de manta que anda, si Pamela lo ve en ese estado, se daría cuenta de que esa erección no ha sido provocada por ella. Comió y se retiró directo al baño, no quería pensar más en Vicky, ella se merece algo mejor y no solo ser utilizada por un calentón. Eso le corroía la mente, aunque por dentro él sabe que ella le pertenece porque la ha comprado, así que tiene derechos sobre ella. Sacudía su cabeza para despejar esos malos pensamientos.
Pamela se hace la dormida, en su interior sabe que algo está pasando con él, ya que no era el mismo en la cama, pero también debe estar al tanto de la sordomuda de la cual no confía. Si bien, de algo está segura de que la sordomuda no es su rival, así que tiene que ser otra cosa que ella ignora, va a averiguar que es lo que tienen entre manos ellos y hacerlo regresar con su padre, así el plan de ella tendría éxito.
Vicky se miró al espejo, ella ya no era aquella mujer desnutrida y maltratada, ahora ella es como las demás jóvenes. En sus adentros estaba muy agradecida con Nelson, por eso haría hasta lo imposible para que él fuera feliz y si manteniendo limpia la casa y hacerle la comida ella colaboraba con él, lo haría con mucho amor, además ella le pertenecía a él, ya que literalmente él la compro.
La novia de Nelson agradeció no verle el rostro a la zorra como solía expresarse de Vicky, se creía dueña y señora de la casa, había algo que la incomodaba y era que su prometido le daba mucha importancia a esa mujer. Se sentó en la sala para ver la televisión. Nelson ya no estaba en casa, se había marchado a la agencia, Vicky solamente sale a la hora que le tocaba hacer la comida, es hora del almuerzo, la joven suspira antes de salir de la habitación, ve que Pamela está en una llamada. Miro que la joven pasa por su presencia y de mala gana la ve correr dirigiéndose a la cocina.
— ¡Halo!
—¡Hola, madre!
— Mi querida hija, ¿Cuéntame cómo estás?
— Llegue sin novedad, mami, ahora estoy tratando de convencer a mi querido novio de que regrese con su padre, el viejo millonario de quien te hable, aunque me está dando mucho trabajo, ya que se empeña en seguir con su agencia de juguete.
— Haz tu mejor esfuerzo. Pronto serás la esposa de un millonario.
—Es lo que más quiero madre, te darás la gran vida cuando eso suceda.
— Convéncelo, hija, usa tus armas más eróticas que tienes.
— No sabes los modelos de ropa interior que traje, anoche le modelé uno bien sexi.
—Hija te dejo, vienen mi novela preferida. Hay me llamas cuando tengas novedad.
—¡Cuídate, madre!
Después se dirigió a la cocina, tenía ganas de molestar a la sirvienta, se sentía aburrida y que mejor que molestar a una sordomuda. Quería sacarla de sus casillas, para que se fuera de su casa lo más pronto posible.
—¡Así que eres sordomuda! —Vicky la ignoro y cuando escucho eso mejor fingió ser sorda también, no quiere ser insultada por ella— Pues no te hagas ilusiones con tu patrón que te queda grande, él es bien ingenuo, siempre tirándosela de buen samaritano, pero me encargaré que te tire a la calle lo más pronto posible.
La joven ha ignorado todo el día a la extravagante novia de su ángel, no quiere tener problemas con ella, sin embargo, ya no soporta estarla escuchando de cómo la insulta. Trata de que no le afecte todo lo que esa mujer le dice continuamente, aunque es imposible hacerla callar, gran parte del día ella pasa encerrada en su dormitorio, no quiere seguir escuchándola por momentos desea ser sorda también. Su único consuelo es que llegue Nelson a casa, ya que él la defiende de las agresiones de su novia.
—¡Maldita criada, sal de ese dormitorio, holgazana, quiero comer algo! ¿Y para qué grito?, si la mojigata es sorda, no sé cómo soporta esto Nelson.
Vicky está cansada de esa mujer, le ha venido a quitar la paz, ella se pega a la puerta para escuchar si la mujer se ha retirado, abre con cuidado la puerta, mira a todos lados para verificar que ya no está ahí. Sale del dormitorio y se va corriendo a la cocina, sabe que pronto llegara él y debe tener la comida lista, prepara unos mejillones con patatas fritas, cuando los gritos la asustan.
— Conque aquí estás ¡Maldita bruja! Ya era tiempo de que te pusieras en acción.
Ella la ignora fingiendo sordera, sigue haciendo la cena como si estuviera sola en la cocina, Pamela se le pone enfrente mirándola fijamente a los ojos, con una cara de pocas amigas. Vicky trata de ignorarla, es mejor llevar la fiesta en paz, cuando de repente, la sacude del brazo con fuerza, Soltándola, haciéndola caer sentada en el suelo, produciendo que derrame la comida en todo el suelo.
—Mírame, sirvienta cuando te hable, sé que puedes leerme los labios, no creo que seas tan ignorante, así que lee lo que te voy a decir. Lárgate de mi casa y deja en paz a mi hombre. Es más, lárgate ahora mismo, buena para nada.
La arrastra del cabello sacándola de la cocina, obligándola a caminar por toda la sala hasta llegar a la puerta de salida de la casa. La empuja fuera de la casa, Vicky está por caer al suelo, ya que perdió el equilibrio, cuando siente unos brazos que la sujetan evitando que caiga al suelo justo a tiempo, es cuando Federico la hace ganada.
—¿Qué está sucediendo?, ¿Estás bien? —ella lo voltea a ver y asiente con la cabeza afirmativamente.
— Aquí limpiando la casa, de zorras buena para nada. No quiero verte de nuevo aquí.
— ¡Estás loca! ¿Qué te ha hecho ella? Sabes que, si Nelson regresa, estarás en graves problemas.
—Tú también defiendes a esa mosca muerta, si tanto te gusta llévatela contigo, aquí no la quiero, que deje en paz a mi hombre.
— Eso haré, ella no tiene necesidad de que la trates mal. Sin embargo, cuando Nelson se entere lo que has hecho, no le gustara para nada.
— Mi marido estará de parte de su mujer, no de una sirvienta.
—Eres un monstruo, ojalá mi amigo vea la porquería de mujer que tiene.
—Ganas tienes, o ya no te acuerdas cuando trataste de conquistarme. Aunque la pasamos de maravilla.
— Fue un grave error de mi parte, pero ahora te doy las gracias, porque veo la horrible mujer que eres.
— ¡Imbécil! No sabes cuantos hombres desean este cuerpo.
Federico la ignora, ya que Pamela no deja de jactarse de sus éxitos, gracias a su hermosa figura, él se dedica a revisar que Vicky no esté herida, no toma en cuenta a Pamela que al parecer no tienen fin sus necedades. Ella, al verse ignorada, cierra la puerta con fuerza, haciendo que ambos brinquen del susto.
— ¡Estás bien! Esa mujer realmente está loca, te llevaré conmigo, te aseguro que Nelson irá por ti. —Vicky sabe que no tiene de otra, no puede quedarse en la calle, aunque si se queda con esa mujer es capaz de pegarle o tirarla nuevamente a la calle. Decidió irse con Federico.