Tina El roce plumoso de sus pulgares en la parte superior de mis rodillas me provocó escalofríos de sensaciones confusas que me subieron por los muslos. —¿Cómo puedo convencerte de que esto va a funcionar? —Me sorprende que no me hayas echado a Daniel en cara otra vez. Suspiró. —Después de su numerito de esta noche, es causa perdida. Que se hunda. Te mereces algo mejor. Lo miré largo rato. Sonaba sincero. Si era mi decisión quedarme con Gerónimo, mi tío se echaría atrás. Nerio no volvió a meterse en mi vida amorosa después de aquella vez que amenacé con renunciar a la familia cuando casi mata a mi novio de la universidad por quitarme la virginidad. Fue la experiencia más mortificante de mi vida. No le hablé a Nerio durante casi un año. Pero si Nerio olía coerción, los días de Geróni

