Miriam entró corriendo a la casa, también había amanecido sintiéndose inquieta, además de que se había preocupado al recibir temprano la llamada de Antuán informando que Berenice no se veía muy bien, a pesar de que no se hubiera quejado de nada. Así que, aunque iba ligeramente tarde, pues no vivían demasiado cerca y el transporte que usualmente utilizaba ya se había ido, se encaminó tan temprano como pudo a ese lugar. Entrando a la casa se topó con Roberta, que furiosa bajaba las escaleras, golpeando la baranda y la pared con ese bate que tenía en la mano con la intensión de asustar a Antonia para que volviera a llorar y poderla encontrar. La primera reacción de las dos mujeres fue la sorpresa, así que se quedaron una fracción de segundo inmóviles, mirándose fijamente la una a la otra,

