CAPÍTULO 43

1802 Palabras

Dicen que después de la tormenta viene la calma, pero, algunas veces también, la calma precede la tormenta, y Berenice lo supo una mañana en que, luego de quedarse sola en casa con Antonia, un mal presentimiento le invadió. A decir verdad, el mal presentimiento lo había tenido desde que abrió los ojos, pero pensó que todo era parte de su ansiedad por el embarazo, ese que le tenía de todas las emociones por día, por eso no dijo nada ni cuando casi vomitó al despedirse de Antuán que se llevaba a los chicos al colegio. Miriam iría a cuidarla, porque ese día estaba de descanso, y desde que ella había estado en reposo absoluto esa mujer se había pasado todos sus descansos en la casa de Berenice, cuidándola. Pero esa mañana llegaría tarde por una situación personal que tenía que atender, así

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