Mientras devoraba la boca de su omega, Morgan se preguntaba mentalmente cuánto tardaría la pastilla en surtir efecto, ya que mientras más besaba a Kendall, escuchando esos dulces soniditos inentendibles, probando su exquisito sabor, lentamente iba soltando su autocontrol, viéndose tentado por su pareja. Y su dulce aroma no estaba ayudando para nada con esas feromonas excitadas que soltaba, tentándolo, llamándolo para que le diera a su pareja lo que tanto deseaba, lo que necesitaba y quería. Cuando una de esas manos ligeramente más pequeñas se internó bajo su ropa y acarició su abdomen, el alfa gimió en la boca de su omega. —T-tócame —pidió Kendall en un suspiro sobre su boca—. Por f-favor~... —No siento justo tocarte de esta forma, Muffins —pronunció, deteniendo esa mano que se interna

