Me saludó con un beso que casi me hace desnudarla y meterla en la cama nuevamente, pero se apartó riendo para irse diciendo que se le hacía tarde. La noche pasada con Leticia había sido más que fantástica y me quedé remoloneando en la cama, pensando en que, aunque Gimena aún no había tenido “cama” conmigo, por algo que ni yo mismo podría explicar, en mis preferencias, estaba un pequeño escalón por encima de la “colo”. Ya veríamos que resultaba de todo ese matete de pensamientos y sentimientos encontrados, de lo que sí estaba seguro era de que Leticia era alguien a quien nunca podría dejar de lado, aun cuando ella misma supiera que su lugar estaba precisamente ese pequeño escalón por debajo y lo aceptaba de buena gana. Decididamente, yo lo entendía a mi padre y como lo entendía… Luego del

