- Me gustaría compartir el asado con toda la gente de la Concesionaria, esas reuniones me encantan y el asado no te cuento, me hace falta como descarga de todo el stress de la semana, —dijo con ganas de que la invitara y no me negué—. Su presencia agradaría a los invitados y, a mí, admirar su culo en tanga no me resultaba indiferente. Al llegar a la oficina saludé a la “colo” con un beso en la mejilla y le dije riendo que era una “bruja”, ante su consulta le conté que había renovado el contrato de publicidad y que el lunes o martes aparecerían por la Concesionaria para filmar un par de cosas. “Jajaja, ¿se te apareció?, sin comentarios”, —preguntó sabiendo la respuesta—. “Podrías incluir a la Concesionaria número uno como ocupada de la venta de usados que se toman en esta Agencia,

