Alcatraz II lanzo un fuerte relincho que sorprendió al mulato Ariel . esto era raro ya que le acababa de depositar sobre el comedero de la pesebrera su alimento y el hermoso caballo con su comida servida era silencioso hasta que volvía a tener su estomago vacío. El Alazán tenía una dieta bien balanceada entre dos y seis kilos de peleste , heno , pasto y zanahoria según el caso . Además cada quince días debería aplicarle mil gramos de calcio y fósforo. Cuando Petronio compro el animal a un señor de Medellín este le recomendó que se llevara a Ariel ya que este era de esas tierra y sabía de caballos de paso fino. En verdad la traída del Mulato había sido útil ,el era un buen hombre, honrado, buen chalán. Ariel había aconsejado la necesidad de comprar una tierrita en buen clima con bastante agua para el mantenimiento de Alcatraz II. Así fue como Petronio se hizo a la finca de piedras mojadas.
Apenas se abrió la puerta del campero salto el brisky que corría desenfrenado por el llanito que separaba la entrada con la casa de la finca. De inmediato se encontró con Flor que lo esperaba inclinada. El brisky no freno chocando contra el pecho de la adolescente que con sus brazos detenía el ímpetu de sus caricias. Cayeron al suelo dieron dos vueltas. Flor reía mientras apretaba al pequeño perro que trataba de incorporarse para volver a intentar su efusivo saludo.
—no mas — , dijo Petronio— ,este perro es atrevido—
Desde la ventana Gabriel observaba la escena. Por su mente paso ligeramente la idea de verse así en el vado con Flor. Los sábados acostumbraban ir a lavar la ropa y zambullirse y nadar entre las aguas tibia del río verde. Claro aprovecharía esa oportunidad para tomar entre sus brazos a Flor, tocar sus senos redonditos y paraditos que tenia, la hundiría debajo del agua, quitaría sus cabellos largos que estorbarían su cara y la besaría. Para ello tendría treinta segundos, eso es lo que duraría el beso. Treinta segundos que contados a los veinte segundos demorados entre la invitación al juego y el abrazo ocuparía un total de cincuenta segundos, ese tiempo lo aguantaría sin respirar.En la escuela cuando niño practicaba contener la respiración metiendo la cabeza en una tina de agua y su promedio era un minuto diez segundos hundiendo su nariz y boca en la poquita agua del recipiente de juego. Ahora era diferente de por medio estaba un río, claro esta ,lo superaría ya que este formaba un vado mas tranquilo que cualquier piscina , la diferencia era que aquí era todo natural. Talvez, Nieves, la madre de Flor, ni las demás lavanderas acompañantes se darían cuenta, al fin de cuentas era un juego sencillo como cuando Flor jugaba con el brisky. Ariel bajaba de la camioneta unos bultos de concentrado para alcatraz II, Nieves corría a servirle el guarapo que tanto le gustaba a su joven patrón .El brisky ladraba a unas vacas de una finca vecina que se asomaban a la cerca. Flor silenciosa con cara de niña regañada seguía con su mirada de águila al recién llegado. Gabriel salió a la puerta a saludar a su amigo, en su mano derecha llevaba un vaso con un poco de whisky que había sobrada de la botella que había destapad el día de la ocurrente despedida en la tienda de Pedro.
—veo que estas a gusto ,esta gente es muy buena —.
—si muy bien, aunque la ciudad hace falta— contesto Gabriel.
—deja que eche una mirada a la finca y luego nos sentamos a charlar.
Gabriel saboreaba su ultimo sorbo de whisky y mordisqueaba los tres pedazos de hielo que quedaban solos dentro del vaso. El sabia que la actitud de Petronio era de preocupación. Sus pensamientos con Flor se murieron al pensar en el problema en el que se encontraba.
El sol calentaba intensamente, Gabriel se recostó en la habitación que le habían asignado, estaba solo en calzoncillos contemplando los dos parantes de guadua que servían de soporte en el techo. Estaba preocupado ,Petronio era muy alegre y hoy estaba serio, debía ser que en calí le fue mal o de pronto le hicieron algún comentario malo con motivo de su estadía en la finca. Acaso será por lo del whisky o por alcatraz II. El inquilino se refugiaba en sus divagaciones mientras afuera todos observaban como el mulato Ariel montaba a alcatraz II. Gabriel tomo el vaso quiso extraerle la última gota de liquido pero estaba seco, sentía rabia, indignación , a Petronio le importaba mas un caballo que su amigo.
La familia Achicanoy, así era el apellido de los leales cuidadores de piedras mojadas escuchaban con atención las ordenes de su patrón, de ves en cuando se escuchaba risas. La tarde caminaba con el sol marcando su presencia en sus espaldas. Gabriel dentro de la casa pasaba de inquietarse a ponerse bravo. La situación lo tenía desesperado.
Ariel montaba con finura a alcatraz II.
—sabes lo de ta—ca— ta—ca ta—ca ta—ca.—, le pregunto Petronio.
—Sí señor, puro paso fino –le contestaba Ariel.
Los pocos vecinos se fueron reuniendo en piedras mojadas. Siempre que Petronio visitaba su finca era día de fiesta . Nieves seguía sirviendo el guarapo y la chicha, don Pedro llegaba con unas cervezas venía acompañado de unos amigos músicos que traían una marimba. Se volvió una fiesta. Gabriel, solo dentro de la casa cada momento más piedrudo. Los vecinos empezaron a preguntar por el joven Gabriel.
—Si, si llamen a Gabriel— dijo Petronio ,me había olvidado de él. Que pena.
Nieves fue a llamarlo, pero este mando a decir que estaba un poco indispuesto.
—mierda Gabriel nunca esta indispuesto para una fiesta, lo que pasa es que ese mariconcito es muy sentido.— en voz alta expreso Petronio .
—estoy de acuerdo— intervino Pedro.
—lo que pasa es que ahora esta tomando solo whisky— hablo uno de los músicos.
—Flor tráeme botella de whisky que esta en el bar – ordeno Petronio
—patroncito esa ya se la tomo el joven Gabriel—
—¿y tu porque sabes?—
—porque él me enseño a servirle cuando esta bañándose en la piscina de la casa.
—ah con que mi amigo tiene asistente—
—si señor, desde que conoció a la hija de mi compadre, se olvido de la tienda, de sus amigos y de la cerveza, ahora solo toma whisky y se la pasa en la casa. Por segunda vez volvió a intervenir Pedro.
—siendo así, Flor ve y baja de la camioneta una botella de whisky de la caja que traje hoy y sírvele a mi amigo, a ver si de esa manera se anima a acompañarnos, le dijo Petronio.
Todos rieron, la marimba continuaba sonando. La preciosa mulata entro a la pieza de Gabriel que estaba abierta ,sin mediar palabra retiro el vaso vacío del nochero y coloco uno nuevo pero lleno. Gabriel no la miraba seguía pendiente de los dos palos de guadua.
—se lo traje como usted me enseño— suavemente le hablo Flor.
Paso la mano por la frente de Gabriel para ver si tenía fiebre, ya que nunca lo había visto así tan triste y pensativo. Gabriel reacciono , tomo la mano de la muchacha la apretó , trayendo su cara muy cerca de sus labios y con tono suave por encima de sus negros cabellos que tapaban sus oídos le agradeció. Al retirarse los pechos duros de flor golpearon los labios superiores de Gabriel. Antes de salir de la habitación Gabriel llamándola por su nombre le dijo.
—sabes preparar un buen whisky. No olvides que lo importante es saberlo repetir—
Flor se reintegro contenta al festejo que se había armado en el patio de la casa, exactamente diagonal a la pesebrera. Todos participaban, la marimba seguía sonando, la chicha y el guarapo se habían acabado, los muchachos servían cerveza y aguardiente . Petronio seguía comentando el ta—ca—ta—ca—. Flor con mas frecuencia volvía al cuarto de Gabriel.
Los azulejos y canarios silbaban alegremente mientras metían su cabeza en la pequeña cascada que el agua del ramal del río verde formaba al entrar al patio de la casa de Petronio. Un azulejo juguetón se maqueaba en las ramas de un helecho gigante obligándolo a extender su figura hasta el límite de su flexibilidad para luego al volver a su estado inicial provocara un movimiento de abanico que iba y venía . Era un espectáculo bello , digno de la infinita inmensidad de la naturaleza, que sin desdibujar su perfección podía sacar en una brevedad desprevenida un momento de recreo natural. El agua seguía cayendo sobre las piedras que servían de bancos a la natural piscina de la casa de piedras mojadas.
El día y la noche anterior se prolongaron hasta altas horas del nuevo día. Nieves preparaba el desayuno. Petronio y Gabriel entre whiskys y marimba habían vuelto a ser os mismos de siempre. Gabriel había vuelto a su estado natural estaba en calzoncillos y tenía el vaso de whisky en sus manos. Los dos estaban en la piscina . El azulejo había dejado de jugar con el helecho. Flor que estaba aprendiendo las maneras de comportamiento de los hombres de la ciudad y asumiendo con propiedad el titulo que le había dado su patrón Petronio, al haberla designado a través de un ligero comentario como asistente del joven Gabriel .Ella estaba atenta a su única función establecida y como era domingo ella tenía el permiso de sus padres. Mientras Nieves servia empanaditas de añejo, trocitos de morcilla, sungos de cuy, críspelas de maíz. Flor servia el whisky a la medida y al gusto de su maestro.
—Petronio, esta morenaza va a ser la madre de mis hijos— Decía Gabriel, mientras Flor les servía su trago—
Petronio y Ariel le festejaban. Los dos amigos metidos dentro de la piscina hablaban de historia de su pasado. El mulato Ariel los acompañaba con su vaso de whisky sentado en una silla cerca a la piscina. Las dos mujeres iban y venían la una con sus aperitivos, la menor aprovisionándoles del licor. Gabriel cada momento se levantaba para ir al baño, llevándose su vaso de whisky esté lleno o vació.
—Ariel, mi leal, Ariel que te parece mi amigo Gabriel—
—buen muchacho, muy simpático, parece de buena familia, aunque no sabe montar caballos – respondió Ariel.
—mira como es la vida al hombre lo van a matar—
.¿ y por qué?
—dicen que por comerse a la novia de un mafioso—
— mire patroncito un hombre simpático como el no necesita andar comiéndose lo ajeno—
—eso crees –
—si señor, o si no ya lo hubiera matado yo, o no ve como la Flor anda tras de el—
—como así—
—así como se lo digo patroncito—
—No, no, eso no puede ser. Voy a hablar con Gabriel.
—tranquilo jefe que ya la Nieves hablo con mi hija—
—y ella que dice—
—Nada, y como el joven Gabriel es soltero que podemos hacer.
—eso si es cierto, el Gabriel es soltero. pero eso no le da derecho a enamorar así por así no mas. Es que el problema en que estamos metido es por esas cabronadas. Uno debe ver donde hace las cosas.
—patrón disculpe la franqueza, pero el joven Gabriel nos ha ayudado bastante. Es que uno de los hijos de don Pedro , el que anda metido en el monte me la estaba sonsacando a mi Flor y la chiquilla estaba rebelde y se me iba a largar dejando el estudio, pero desde que llego el joven Gabriel las cosa han cambiado. La niña se esmera en el colegio y esta pendiente de la casa.
—cual hijo de don Pedro., dijo Petronio.
—el mayor , el Pablo , contesto Ariel.
—del que hablan tanto en la región
— si , el mismo , sobre el muchacho hay muchas historias de valentía por los lados del norte, pero ellos a mi me respetan saben con quien se meten, a mi no me da miedo ellos, yo los enfrento si es el caso y ellos lo saben, a mí lo que me daba miedo era de la reacción de mi Flor, si yo hacía algo en contra del hijo de mi compadre Pedro—
—que vaínas Ariel, al Gabriel le llegan las mujeres y con ellas los problemas—
El dueño de la finca piedras mojadas y el Papá de Flor seguían charlando. Gabriel no volvía del baño. Flor y Nieves venían con un nuevo trago de whisky y con picada de carne y papitas fritas. Flor sirvió de la botella de whisky los vasos de Petronio y de su padre Ariel, intento con su mirada de águila buscar el vaso de Gabriel.
— Flor, tienes que esperar , cuando Gabriel toma whisky no deja su vaso ni para ir al baño— le dijo Petronio.
—cierto señor, en lo poquito que lo conozco, me he dado cuenta de eso, el joven Gabriel, con el vaso que empieza a tomar termina y nunca se desprende de el— apunto Ariel
—si eso siempre hace Gabriel desde que lo conozco— ratifico Petronio.
—bueno yo lo espero – dijo Flor.
Gabriel volvió del baño, la pantaloneta que le había prestado Petronio le quedaba ancha y larga por lo que en una mano traía su vaso y con la otra trataba de sujetar la prenda de baño. Paso cerca de Flor que de inmediato lleno su vaso del apetecible liquido de whisky. Gabriel volvió a ubicarse dentro de la piscina natural, coloco su vaso en una de las piedras que servían de mesitas incrustadas en una orilla del paradisíaco lugar, se estiro de espaldas se tapo sus narices haciendo que su cara se refunda sobre el agua aguanto por veinte segundos la respiración volvió a reincorporarse , su cabello se desplazo hacia atrás dejando ver su alargada y curva frente, estiro su mano sobre la meza recogió el vaso lo llevo a la boca tomo un profundo trago dejando nuevamente vació el vaso. Sus azules ojos se alegraban mientras de su alma en voz alta salió voz como para motivar el momento.
—esta si que es la vid que nos merecemos por Dios—
Petronio que traía la responsabilidad desde Cali de aceptar o no las condiciones de viejo Roque, no sabía como decirle a su amigo que todo se estaba saliendo de sus manos , que por mas que valorara la amistad , no podía sacrificarse él ni a su familia por defender a un amigo. Mientras llegaba a la finca de piedras mojadas había pensado que podría enviar a Gabriel hasta el Ecuador para que se escondiera, pero no la amenaza del viejo mafioso era perentoria. Petronio cuando viajo hasta Cali tenía claro que la idea era ayudar a su amigo , pero en este momento las cosa habían cambiado y ahora la única solución para salvar su vida y la se los suyos y además continuar con su negocio era entregar a su amigo. Ese era el camino, lamentablemente el único camino salvo que las circunstancias mostraran , un camino diferente. Con su chispa repentina Gabriel había logrado convencer a Ariel de que se meta en la piscina. Flor estaba atenta a que no faltara el whisky en los respectivos vasos. Gabriel se para nuevamente de la piscina para ir al baño. Se escucha una voz juvenil.
—señor Gabriel, deje el vaso para servirle su trago –
—mijita, mi flor, mi vaso no lo dejo ni por el putas, me lo llevo ,respondió Gabriel.
—oiga mi patrón, ese joven Gabriel no deja su vaso de whisky ni para cagar— apunto Ariel.
—Verdad, Gabriel nunca deja su vaso, o no se dio cuenta anoche a la hora de acostarlo, él no dejo que le quitáramos su vaso de whisky— confirmo Petronio.
Los momentos pasaban entre los pasabocas de Nieves y el whisky de Flor. Gabriel molestaba a Ariel tirándole agua que empujaba con sus pies. Los azulejos y canarios revoloteaban por entre las veraneras y los helechos. Cada vez que Flor se acercaba a servirle el licor a Gabriel este aprovechaba para hacerle caer agua sobre su vestido de clima ligero. El vestido de Flor estaba empapado, se podía ver por la transparencia de su ropa mojada sus senos. Los tres supervivientes de la parranda del día anterior llevaban tomando tres botellas de whisky que al estilo de Gabriel servía Flor. De pronto se escucho la voz de Petronio.
—Gabriel porque dejaste a fuera el vaso de whisky con el botón blanco cuando entraste al cuarto que ocupaba Linda.
—no te dije que no me acuerdo de nada –
—aquí hay algo raro, porque Linda me seguro que ella no se dio cuenta de nada y yo estoy seguro que si la intención tuya al entrar a su cuarto era comerte a esa vieja por lo menos lo hubieras intentado y te la comías o se armaba el escándalo y al conocer a esa doctora me atrevo a pensar que si esa era tu plan ,ahí tacabas burro, amigo— dijo Petronio.
—te repito , no me acuerdo de nada.
—eso esta raro ,muy raro expreso Petronio.
—entonces que hacemos— pregunto Gabriel.
Ariel trataba de no entrar en la conversación, en cambio Flor habría sus picaros ojos para ver la reacción de Gabriel. Los tres hombres estaban con bastante licor en su cabeza, el momento de la charla se abría una puerta a algo, se sentía en el ambiente .Para Petronio era definitivo ,estaba de por medio su vida y la continuidad del prospero negocio y por otra parte la vida de su amigo . No había vuelta, la posición de don Roque estaba sobre la meza y ahí en piedras mojadas se tendría que decidir la suerte de unos buenos amigos.
—estas seguro no te la comiste— Le insistió Petronio
Flor quería escuchar la respuesta de Gabriel, ella que había sentido en el fondo del vado del río verde una natural sensación de gozo cuando Gabriel molestaba con el agua . Ella sentía admiración y simpatía por el joven de la ciudad y poco a poco le iba tomando confianza , Gabriel aprovechaba su simpatía y sus los ojos azules cautivadores para atraer a la joven . Desde aquel llamado en la cocina de la tienda de don Pedro , cuando recibió la orden del joven visitante, que nunca mas ella debería andar por las vereda llevándole los fines de semana su comida, desde ese mismo momento, Gabriel permanecía mas tiempo en la casa de la finca de las piedras mojadas y ella estaría pendiente de él durante el tiempo que no estaba en el colegio. Como claramente lo había declarado don Pedro, ella sería la asistente del visitante. Flor necesitaba saber la verdad que guardaban los ojos de Gabriel.
—estoy seguro de que esa noche en el Placer no paso nada , repetía Gabriel
Petronio respiraba profundamente y tomaba un gran bocado de whisky.
Flor sonrió, volvió a servir los restos de la cuarta botella de Buchanan. Petronio se dirigió a su amigo para enterarlo de la situación. Pero antes de iniciar Produjo un sonido especial con el golpear de sus dedos entre si llamando la atención de la joven ojos de águila, convertida por azar del momento en juez de aguas finas. Flor lleno el vaso de Petronio y continuo llenando de whisky lo dos restantes vasos tanto de su padre como de Gabriel.
—Gabriel, amigo mío, quiero que sepas que yo soy tu amigo y te lo demostré al ofrecerme al ir hasta Cali para hablar por ti. Pero no sabes en la situación en la que estamos metidos .Esos tipos son mafiosos tienen muchísima plata, tienen pesebreras de mármol con sonido digital para escuchar el ta—ca—ta—ca—ta—ca. Lo tienen todo y tu según ellos te comiste a la novia del hijo del capo mayor—.
—pero te repito no me la comí —Créeme Petronio.
—te creo, yo sé porque te creo, le respondió Petronio .
El problema era ganarle tiempo al tiempo para resolver el misterio de la finca el placer. Petronio ya lo había comprobado, Gabriel nunca dejaba su vaso de whisky mientras tomaba y cuando Gabriel apareció recostado en la cama junto a Linda el vaso de whisky no estaba en el cuarto , estaba afuera sobre la mesa de los claveles rojos con un botón blanco dentro de el . .
Don Roque se había aprovechado del momento y quería monopolizar el negocio colocando a su servicio la red que tenía Petronio en la frontera sin importarle las consecuencias que iba a tener este con respecto a sus antiguos socios. La alternativa era una sola o se estaba con don Roque o se le enfrentaba . Petronio tenía claro que los condicionamientos de don Roque eran imposibles de cumplir . Al problema del placer se le unían otros intereses .
Gabriel se durmió. Ariel moviendo su cabeza aceptaba hasta los pensamientos de su patrón. Flor empapada su blusa había restregado hasta la ultima gota del licor. Las aguas de la cascada del rió verde marcaban un compás rutinal, solitario pero efectivo. Era la bella presencia de un mundo alejado entre las montañas . Los dos hombres hablaban de la gravedad del momento .Flor no entendía porque alguien tiene que decidir la vida de una persona buena . Ella que estaba contenta sirviendo whisky, en su inocencia de senos duros, virginales, entendió que la vida se acuesta por momentos cada segundos con la muerte. Petronio era soltero su pequeña familia se reducía a una hermana que vivía en el extranjero y que hace mas de diez años no la miraba , por eso tenía grandes lazos de amistad con Gabriel , Su vida se limitaba a sus negocios , sus prendas mas queridas eran su perro brisky y su caballo alcatraz I . Lo mejor para él había sucedido recientemente y de forma fugaz haber podido conocer a Linda. Petronio con su cabeza debajo del helecho mayor y con la noche llegando a su mayoría de edad , lo decidió. No aceptaría las imposiciones de don Roque. Al viejo tacaba darle una lección para que entendiera con quien estaba tratando. El atardecer de piedras mojadas centellaba, en el horizonte se formaba el sol de venado cuyos reflejos de luz doblegaban los párpados de los ocupantes de piedras mojadas ,que aún estaban despiertos. Flor y Nieves se llevaban al mulato Ariel. Ese día los ojos de Petronio no verían el despertar de la montaña como le gustaba hacerlo siempre que visitaba piedras mojadas.