Año 2021 Celeste notó que la claridad comenzaba a molestarle, sentía que cada fibra de su cuerpo podía recordar el tacto de Juan y aún podía disfrutarlo. Sin abrir los ojos, extendió una de sus manos para buscarlo, pero aunque insistió sólo pudo encontrar las sábanas frías. Se incorporó y recorrió la habitación con su vista en busca de algún rastro que le diera la esperanza de que él continuaba allí y sin embargo no tardó mucho en reconocer que estaba sola, otra vez. Volvió a acostarse y emitió un largo grito ahogado de frustración, atrapando una almohada entre sus dedos, la cual exprimió hasta que sus fuerzas se fueron agotando. ¿Por qué se había ido? ¿Acaso no había sentido lo mismo que ella? ¿Por qué con él todo resultaba tan complicado? Recordó entonces su mano y tuvo la certeza

