Año 2008 Juan no podía dejar de mirar hacia la ventana del cuarto de Celeste. Verla irse tan rápidamente luego de la sorpresiva llegada de su familia lo estaba volviendo loco. No podía reprocharle nada a Norma. Sabía que tenían buenas intenciones pero no podía haber sido más inoportuna. Volver a ver a Jesica había resultado agradable, sin embargo la ausencia de Celeste ocupaba el centro de sus pensamientos. Cuando terminaron de almorzar, aprovechó para distanciarse un poco. Mientras todos se acomodaban en la sombra del único árbol del jardín para disfrutar del postre, fingió ir al baño y se sentó en el sillón de la sala de ensayos. Sonrió al ver el anotador floreado de Celeste y tomó el bajo de Agustin para entretenerse un poco. No era su guitarra pero se defendía. Tocaba notas

