Ya era de noche cuando llegaron a la cuidad, Scarleth fue a dejar a Alejandro a su casa. —Nos vemos mañana osito. —Hasta mañana nena. Alejandro le dio un beso apasionado de esos que te sacan suspiros, luego tomo su maleta y se bajo del auto. Scarleth después que llego a su casa se dio un baño y luego se fue hacia el hospital a ver a su hermana. Cuando llego al hospital encontró a Lía muy contenta. —Hola, espero que esa felicidad sea por que ya regrese. Lía se emocionó al ver a su hermana. —¡Volviste! ¿Cómo te fue? —Pregunto complacida por su regreso. —Bien, súper bien —respondió sonriendo. —¿Tu como sigues? —Bien, posiblemente mañana me den de alta. —Me alegro, necesito contarte algo. —Cuéntame —dijo de inmediato. —Alejandro me pidió que fuera su novia y acepte —

