Capitulo 1
Dicen que nunca terminamos de conocer a las personas.
Scarleth desayunaba como siempre después de hacer su hora de ejerció matutino, una simple ensalada y agua mineral.
—Rita, retira todo por favor —pidió seria— Y dile a don Raúl que tenga el auto listo para que me lleve a la empresa.
Rita asintió.
Scarleth se monto en su auto y se fue a su empresa. La noche anterior acababa de llegar de un viaje de negocio que duraría hasta el sábado, pero ella apresuro las cosas para terminar antes y darle una sorpresa a su prometido el arquitecto Arturo Solís un hombre guapo de piel blanca, ojos verdes, metro 85, pero la que llevaría su sorpresa seria ella. Scarleth subió a su oficina dejo su bolso y luego se fue ala de su prometido.
La secretaria de Arturo abrió los ojos como platos al ver a Scarleth, nadie la esperaba.
Scarleth entro a la oficina sin anunciarse sus ojos vieron lo que nunca pensaron ver, su mejor amiga Carolina teniendo sexo con su futuro esposo.
Ella sintió un nudo en la garganta. No podía creer lo que miraba sin pensarlo se acerco a ellos.
—¿Qué significa esto? —pregunto enojada.
Ambos amantes se sorprendieron al escuchar la voz de Scarleth y se separaron de inmediato.
—¡Scarleth! ¿Qué haces aquí? —pregunto Arturo con los ojos abierto de par en par.
Carolina palideció al verla y como pudo se acomodo su falda y su sostén, luego se abrocho su camisa.
Scarleth se acerco a su disque amiga le propino un par de cachetadas, la agarro desprevenida del pelo, iba a sacarla de la oficina cuando Arturo se interpuso haciendo que Scarleth soltara a su amante.
—Cálmate, puedo explicarlo todo —dijo nervioso.
Scarleth estaba que reventaba de la ira como era posible que no se diera cuenta que esos dos eran amantes, desde cuando le estaban mirando la cara de estúpida. Ella se soltó del agarre de su novio se voltio frente a el y le propino dos cachetadas, luego volvió a tomar del pelo a Carolina y la saco de la oficina, Arturo la siguió, pero no pudo hacer que la soltara.
—Confié en ti, te di trabajo, te apoye cuando nadie lo hizo ¡Eras mi mejor amiga! —grito enfurecida cuando ya estaban afuera.
Todos los empleados estaban asustados nunca habían visto a su jefa alterada de esa manera.
—¿Y tu? Ese era el amor tan grande que decías tenerme —grito señalando a Arturo.
—Yo te amo, esto es.
—¡Cállate! —interrumpió gritando.
Todos se asustaron, en ese momento llegaron los de seguridad.
—A ustedes dos no los quiero volver a ver en mi vida —dijo señalando a cada uno— Lárguense de mi empresa.
Scarleth se dio la vuelta y se fue a su oficina, cuando estuvo adentro se derrumbo totalmente, empezó a llorar como un bebe; en ese momento sonó su teléfono era del colegio avisándole que su hermana se había metido a problema.
—Necesitamos que este aquí lo mas pronto posible —dijo el director desde la otra línea.
—Esta bien, en un momento llego —respondió y colgó la llamada.
Por otra parte Arturo estaba que se lo llevaba el diablo todos sus planes de años se habían ido a la basura, Como no se dio cuenta que su novia llego antes de tiempo del viaje.
Carolina estaba igual o peor que su amante, su amiga no la perdonaría nunca. Ahora que iba a ser sin trabajo y con muchas deudas, su único consuelo era que todavía tenia a Arturo en sus manos por lo tanto no la dejaría sola.
Cuando Scarleth llego al colegio se fue directo a la oficina del director, tenia que saber como fue que le encontraron droga a su hermana la que creyó que era una niña aplicada. Toco la puerta y desde adentro se escucho un pase.
—Buenos días director —saludo.
—Buenos días señorita Cupper, tome asiento por favor.
—Quiero que me explique como es eso que encontraron droga a mi hermana en su bolso —pregunto enojada yendo al grano.
—El profesor Alejandro la encontró junto con otros chicos en la parte de atrás del colegio —explico el director.
—Eso es imposible, Lía nunca haría eso —refunfuño—, son calumnias inventadas por ese profesor.
El director se paso la mano por la cara frustrado.
—No es la primera vez señorita que la encontramos con esos chicos y usando drogas —explico el señor—. El maestro de deportes, la de música y yo somos los que la hemos encontrado, así que no puede decir que son calumnias.
Scarleth voltio la cara hacia otro lado por primera vez en su vida sintió pena por actuar así.
El director se dispuso a llamar a Alejandro, al cabo de algunos minutos llego el.
—Buenas días, me llama director Sullivan.
—Si, pase por favor.
Cuando entro Alejandro, no pudo evitar ver a Scarleth a pesar que no era su tipo, no podía negar que era una mujer muy guapa con un cuerpo espectacular, inmediatamente sacudió la cabeza alejando esos pensamientos de su mente.
—¿Decía? —Pegunto apenado al ver que no había escuchado lo que dijo el director.
—Que le explique a la señorita como fue que encontró a la alumna y demás sucesos que han estado pasando con ellas y sus. compañeros —explico.
Alejandro asintió.
—Yo me retiro, tengo que atender otro asunto —anuncio—, ahh su hermana estará suspendida por dos semanas y déjeme decirle señorita que si no llame a la policía fue por respeto a su mamá Amelia que fue muy amiga mía.
El director se fue y el profesor se empezó a explicarle la situación de Lía, no entraba a clase, le contestaba mucho a sus profesores y no era la primera vez que consumía droga en el colegio.
—Le recomiendo que le busque ayuda profesional —comento—, ella es buena persona y alumna, lo que pasa es que a veces elegimos mal nuestras amistades.
—Entiendo, me hare cargo de la situación —dijo seria aunque por dentro su alma se rompiera en mil pedazos.
—Hay algo que también me preocupa, pero no se si usted sabe —hablo el profesor.
Scarleth arqueo una ceja.
—Hay un video que circula en internet donde Lía aparece en arriba de una mesa —conto el maestro.
Ella abrió los ojos como plato. Como era posible que no se diera cuenta de lo que pasaba con su hermanita, Lía se estaba hundiendo y ella ni enterada ¿Qué clase de hermana era? Se pregunto asimismo.
—Permíteme le muestro el video —dijo mientras buscaba en la computadora.
El profesor le mostro el video, luego que lo vio se levanto y dijo.
—Gracias por todo, me retiro —dijo dándole la mano—. Fue un gusto conocerlo profesor.
Scarleth iba salir cuando hablo el maestro y se detuvo.
—No sea dura con ella, ahora es cuando mas necesita el apoyo de su familia.
Asintió y siguió caminando.