El sol se cuela por la cortina de la habitación, iluminando poco a poco aquella escena tan íntima. El calor que siente a su lado hace que Margaret abra los ojos y se queda sorprendida al verse anclada al pecho de Luke, una de sus piernas sobre él y el brazo de su hombre manteniéndola protegida incluso dormido. Levanta con cuidado la mirada y sus ojos se posan en el rostro de Luke. Está dormido de espalda, todo él en su majestuosidad y con aquella expresión de que solo es un niño, su mocoso enamorado. Sonríe al pensar en que es la primera vez que duerme con un hombre, la fortuna ha querido que sea él y no es capaz de comprender por qué la vida tuvo que ensañarse tanto con ella para llegar a este momento, pero lo que sí entiende es que esto no es algo que quiera dejar de hacer. Cierra los

