Margaret no sabe qué hacer ni qué decir, sus ojos van del anillo a los ojos de Luke, que parecen felices y expectantes. —Luke, yo… —La primera vez que te miré a los ojos quedé totalmente impactado, solo a través de ellos pude ver que eres una mujer fuerte, pero frágil al mismo tiempo. Desde ese día no pude quitármelos de la mente y nada de lo que pueda necesitar en mi vida me lo puede dar el mundo, solo tú —le toma una mano, la besa y se ríe. «Le he pedido a tu padre que me permita ser tu novio y me dijo que tenía su permiso, pero quien decide eres tú, así que ahora te pregunto… Margaret Davies, ¿quisieras ser mi novia? —¡Dios, casi me da un infarto! —se ríe ella y Luke se ríe—. Sí, sí quiero ser tu novia. Luke le coloca el anillo, se pone de pie y la atrae a su cuerpo para besarla co

