Lo gracioso de todo es que en cuanto ella lo saca del círculo de desesperadas, la toma por la cintura y se la echa al hombro. —¡Bájame! ¡Haces esto para que no te dé tu merecido! —le reclama ella. —¿Darme mi merecido? Creo que aquí la única que se va a llevar su castigo eres tú, por andarme presentando de amigo con tus padres, por huir de mí como si fuera a verte en menos por tu origen y andar de esposa tóxica sacándome de las fiestas. —¡No te hagas el gracioso! —Luke la deja en el suelo cuando salen de la casa y la pega a la pared—. ¿Qué haces? —Tomándome las cosas en serio —la acorrala más y ella lo ve a los ojos—. Llegaste cuando les dije que soy tuyo, nunca te he quitado del lugar al que perteneces, que es en mi vida completa… en cambio tú, solo soy tu amigo solo para no contarles

