—¿Perdón? —Cary negó con la cabeza, incrédula—. Lo intentó... él... mira, si llegara el caso, testificaría ante un juez que estabas desarmada, que irrumpiste en la habitación y lo asustaste. Me salvaste . —Su mano se agitó en el aire y me agarró del brazo, aferrándose a él como si yo fuera lo único que la mantenía en pie—. Me salvaste. "¿Qué vas a hacer?", pregunté. —Divórciate de Eric —respondió ella con firmeza—. Esto colmó el vaso. Me quedé atónita por un momento. "Eh", dije entre risas nerviosas, "me refería a esta noche". —Voy contigo —anunció, como si fuera lo más obvio del mundo—. Vámonos. Si viene a buscarme, solo encontrará este ridículo disfraz y su estúpida tobillera. No quiero nada de él. Solo el cuchillo que me dieron tú y Jack. —Se quitó el collar y lo tiró al montón de r

