Luna de Dos |3|

3366 Palabras
Me había quedado de pie allí mismo, solo hice por girar en mis pies y ver como poco a poco desaparecía antes mis ojos. Me había sorprendido todo lo sucedido, mi mente aun intentaba procesarlo no dejándome actuar como era debido; mi pecho sentía una leve punzada de dolor, y por más que sabía que parte de este era mío, también sabía que era el dolor del lobo de Antuan que estaba invadiendo mi cuerpo, pues ambos compartíamos el mismo sentimiento. *Ve a hablar con ellos, Áyax está sufriendo * me dijo Lía Sali de mi nube de pensamientos y camine con pasos apresurados intentando alcanzarlo, pero él tan solo había desaparecido, ahora sabiendo también que debía de ser algo más que un simple alfa, me imaginaba que se había podido transportar a quien sabe dónde, con tan solo pensarlo. —¿Y si se fue? — susurré *Yo juro abandonarte si eso sucede * amenazó mi sombra, suspiré Caminé con presura hasta salir del bosque, algunas personas de la manada me miraron atentas, solo hice por sonreír y seguir mi andar, aunque muchos no dejaron de seguirme con la mirada, muy por lo seguro, preguntándose que hacía en el bosque. Me detuve cuando estuve justo en el centro de la manada, tiendas de comida y basares me rodeaban, los niños jugaban justo a mi lado, intenté concentrarme y silenciar aquellos sonidos que había, cerré mis ojos e intente localizarlo a través de nuestra conexión y por más que se me hizo imposible verlo a él, el don que tengo si me mostro el lugar en donde se encontraba o quizá, estaba cerca de allí. Mis ojos se abrieron y casi grito al ver a Aitana allí frente de mí, ella soltó una risita divertida, mientras yo la fulminaba con la mirada y llevaba una de mis manos al pecho, intentando calmar los latidos desenfrenados de mi corazón. —No le veo la gracia, por donde sea que lo mire — le dije enojada —Lo siento — se disculpó divertida — Es que te vi muy concentrada, así que solo esperé a que terminaras de buscar lo que sea que buscaras — agregó — Por cierto ¿Qué buscabas? — consultó, suspiré mientras negaba con mi cabeza —Solo algo, no puedo decirte ahora, pero prometo que lo haré ¿va? — contesté, ella asintió —Lo aceptaré solo porque se, que verdaderamente me lo dirás más adelante — me dijo, mientras su dedo me apuntaba con advertencia, sonreí —Gracias, ahora debo irme — le dije y comencé a alejarme — Te amo — le medio grite —También la amo luna — contestó, solté una risita Continue mi camino, por donde mi instinto me guiaba, en poco tiempo llegué a la cabaña donde se estaba hospedando Antuan, golpee suavemente la puerta con el corazón latiéndome a mil por horas, el miedo invadiendo mi cuerpo y la saliva pasándome trabajosamente por la garganta; no puedo negar que tenía miedo a su rechazo, creo que no podría aguantarme eso, no con la fuerte conexión que siento hacia ellos. —Antuan — lo llamé, sin obtener respuesta *Entra a la casa * hablo Lía Suspiré y dude en hacerlo, pero al final lo hice, ingrese y camine lentamente hasta el medio de la sala, su aroma no se sentía por ninguna parte de la casa, dejándome en claro que él no se encontraba allí, no era mucho de usar las visiones, pero siempre que lo hacía funcionaba, no entendía por qué con mi alma destinada no estaba sucediendo. *Mira en la segunda planta * suspiré al oír la voz de Lía nuevamente Estaba realmente dudando de hacerlo, si subía iba a estar invadiendo su privacidad y no estaría bien, di dos pasos hacia el frente, pero pronto retrocedí insegura. Caminé rápido hasta llegar al pie de las escaleras, pensando en no arrepentirme, pero de todas formas me detuve allí. —¿Antuan estas arriba? — alcé la voz al consultar aquello Claramente no recibí respuestas y suspiré, giré en mis pasos rendida, claramente él no estaba allí y estaba evitando que yo pudiera localizarlo con mis dones; pegué un brinco y un grito se ahogó en mi garganta cuando mi cuerpo choco contra el de él. —¿Qué necesitas? — dijo, su voz salió ronca y seca —Necesitamos hablar — susurré, me sentía pequeña a su lado, bueno, realmente lo era —No quiero, Áyax tampoco — hablo alejándose de mi — Puedes irte, entiendo perfectamente, la diosa luna me otorgo una mate que es Luna de dos, y que ella lo prefiere a él, así que solo me alejaré — negué mientras oía aquello — No te rechazaré porque sería un dolor inmenso para Áyax y para mí, pero me alejaré, lo prometo — agregó, girándose para verme a los ojos Los cuales ya estaban llenos de lágrimas, él al verme en aquel estado caminó con presura hasta mí, justo cuando mis lagrimas cayeron, su mano viajó a mi rostro y sus dedos lo limpiaron delicadamente, sorbí la nariz sin que pudiera salir la voz de mí, así que, solo opté por ponerme en puntillas y chocar mis labios con los de él, fue apenas un roce. —No quiero a otro mate que no seas tú — le susurré Sus manos tomaron mi cintura y apretaron con delicadeza el lugar, de mis labios salió un pequeño suspiro, no puedo negar que todo lo que venía de él me producía sensaciones placenteras, acercó su rostro al mío, rozando su nariz con la mía, cerré mis ojos, insinuó que iba a besarme, pero no lo hizo, dejándome con una sensación de hormigueo en los labios, cuando abrí mis ojos, lo encontré con una sonrisa burlona en sus labios. —Me agrada saber que me quieres solo a mi — habló —, pero no tocare tus labios, ni las partes íntimas de tu cuerpo, hasta no saber que sucede realmente — me dijo — Por algo tienes ese brazalete — agregó cuando quise refutar —Fue un regalo de Ruzzle — hablé —Por algo lo hizo — dijo, caminando lejos de mi — Quizá no es tu verdadero mate y te quiere para él — agregó, se giró a verme —, y si realmente es eso, que se considere lobo muerto — fulminó, su voz salió más grave de lo normal —No creo que Ruzzle sea capaz de algo como eso — le defendí — Sabes, prácticamente me crie con él, no creo que me regalara este brazalete para ocultar mi aroma de mi mate, tengo a personas queriendo asesinarme, por eso él me lo dio — agregué —, y mi padre está enterado de eso — terminé Sus ojos me examinaban detalladamente mientras ponía más distancia entre nosotros, verdaderamente era una persona desconfiada, él se alejó lo suficiente de mí y no dejo de observarme nunca. —Tu padre — murmuró — O sea, el príncipe oscuro ¿es él verdad? — dijo, asentí — ¿saben en la manada lo que realmente eres, o les mientes a ellos también? — consultó, suspiré —En realidad no quiero mentirles — dije, él soltó una risita —¿A no? Por qué verdaderamente es lo que estás haciendo — dijo — Quizá si explicas todo eso de tener alas, un padre que es brujo y que encima de eso, es parte del aquelarre más grande de brujos del mundo... — hizo una pausa —…quizá pueda entender tu punto de vista — terminó, traque grueso —Yo, realmente no sé por dónde empezar y menos como contarte todo para que lo entiendas — dije dudosa, él asintió —bien, creo que va a ser mejor que vuelvas — hablo, mi boca se abrió y cerro, sin saber realmente que decir — no quieres que tu mate se entere que estas con otro ¿o sí? — consultó —Ya dije que él no me interesa — refuté enojada Caminé decidida hasta él, viendo como retrocedía sonreí *Él no es indiferente a nosotras, sedúcelo* hablo Lía *Tú puedes, confío en tu poder de seducción* agregó Antuan cayó sentado en el sofá que había tras de él, y vi mi oportunidad allí mismo, pero cuando intenté sentarme en sus piernas mi cuerpo se quedó inmóvil, lo miré sorprendida y él sonrió mientras alzaba sus cejas, bufé. —Dije que no te tocaría hasta no saber todo — habló —Saca tu hechizo — hablé enojada — dije que lo quitaras, ahora — dije, estaba verdaderamente enojada —¿Por qué debería de hacerlo? — consultó —Solo hazlo — dije Tan pronto como mi cuerpo quedo libre de él, me giré en mis pasos y camine con dirección a la salida, mi corazón latía con fuerza, no era de enojo y tampoco de emoción, era dolor, mucho dolor, Antuan me estaba haciendo sentir lo mismo que él, cuando se enteró que yo había ocultado mi aroma para él. *Creo que nos lo merecemos * hablo Lía, suspiré *Creo que si * le contesté Y salí completamente de mi mente, cuando sentí sus manos abrazar mi cuerpo, desde mi espalda, su mentón fue recostado en mi hombro y su nariz se pegó a mi cuello, una de sus manos recorrió desde mi mano hasta llegar al brazalete que portaba mi brazo, y una luz dorada destello en él, pronto lo sentí aspirar mi aroma y temblé en sus brazos, tantas sensaciones vinieron a mí, que creí, me desmayaría allí mismo. —No puedes hacer eso — susurré, al saber que le había quitado el poder a mi brazalete —Solo yo lo puedo sentir — murmuró y la piel de mi cuello se erizó — Nadie más que yo, podrá sentirlo — agregó —¿Estás seguro? — consulté nerviosa, pues no quería que nadie supiese de mi aun —Cien por ciento seguro — me aseguro entonces Gire en sus brazos y mire sus ojos, estos estaban celestes casi blancos, una sonrisa ladina surco sus labios y trague grueso. —Hola — susurró —Hola — respondí de la misma manera *Su vos es benditamente sexy * mencionó Lía *Lo sé * le contesté, mientras seguía apreciando sus ojos —Soy Áyax — mencionó, asentí embobada — Y me agrada saber que me quieres a mi — agregó —A los dos, los quiero a los dos — murmuré — No quiero a otra alma gemela que no sean ustedes, verdaderamente, tampoco entiendo muy bien lo que está sucediendo, pero definitivamente no quiero a Ruzzle como mi mate — le dije claro y alto, él sonrió —Me agrada mucho más saber eso — susurró Su cara estaba a centímetros de la mía y cuando hablo sus labios rozaron los míos, un pequeño suspiro salió de entre estos, ya que era demasiado lo que ellos producían en mí. Sus manos habían bajado hasta mi cintura y habían apretado suavemente aquel lugar, haciendo que casi soltara un gemido, sus ojos centellaron en rojo al oírme hacer aquel pequeño sonido. —No sabes en el lio que te meterás si lo vuelves a hacer — dijo entonces —Dijiste que no me tocarías íntimamente, hasta no saber todo — susurre provocándole Pues no se me veía justo que solo él hiciera aquello conmigo *Nos meterás en problemas * me dijo Lía, sonreí Los ojos de Antuan volvieron a ser negros y pronto lo tuve lejos de mí, suspiré, pues me quedaba en claro que quien había puesto aquella regla, era él y no Áyax. —Eso fue lo que dije — hablo entonces — Y lo respetaré, tanto yo como mi lobo — agregó, asentí —Bien, como quieras — consté intentando ocultar mi indignación, sabiendo que ahora él podía saber cómo me sentía —Me iré ahora entonces, mi otro mate está esperando por mí en casa — agregué Me gire en mi lugar y mi mano tomo el pomo de la puerta, la abrí e inmediatamente esta fue cerrada de manera brusca, sonreí y mordí mi labio inferior, sabiendo que sus ánimos habían cambiado rotundamente. —¿Sucede algo alfa? — consulté inocentemente, aun dándole la espalda Su aliento caliente dio en mi nuca y erizo por completo mi piel, suspiré suavemente para que no fuese audible para él, pero tan pronto como lo hice, de él salió una risita burlona, haciéndome bufar. —¿Por qué no sigues tu andar? — consultó sarcástico —Si tan solo me dejar ir — contesté — ¿Puede quitar su mano de la puerta? Por favor, alfa — dije, remarcando el ¨Alfa¨ al decirlo —No intentes jugar mentalmente conmigo Olaia — dijo, su voz salió brusca — No te gustará el resultado de eso — agregó —Tu empiezas yo sigo — hable enojada, mientras me giraba para verlo Mi cuerpo quedo completamente pegado al de él. —Así que, no puedes refutar en nada — agregué — Mientras tú haces tu búsqueda de por qué tengo dos mates, yo seguiré con mi vida, y mi vida es al lado de Ruzzle, hasta que tu decidas lo contrario — terminé Esta vez sí giré en mis pasos, lo quité del camino y salí de allí, enojada malditamente enojada, conmigo con él y con la diosa por haberme hecho luna de dos. […] Narra Antuan —Maldita sea — dije entre dientes *Tú te lo buscaste * me dijo Áyax, bufé *Claramente, no quiero que ella este cerca de ese tipo ¿o acaso tu sí? * Le dije Un gruñido salió desde el fondo de mi garganta, obteniendo instantáneamente su respuesta, pues estamos claros que ninguno de los dos deseaba aquello. Sali de aquella cabaña furioso, caminé con pasos firmes y largos, tan rápido que en un dos por tres estuve cerca de ella, mi mano tomo su brazo por la altura del codo y pronto la pegué a mi cuerpo, su respiración pronto se volvió agitada por el susto que le dio mi brusquedad, cerré mis ojos para poder controlar a mi bestia. —Tú no puedes ir con él, tú eres mía — demandé posesivamente Olaia intentó soltarse de mi agarre sin éxito, mis manos pasaron a envolver su cuerpo desde su cintura, dejándola totalmente prisionera de ellos. —Tú quieres ocultar que eres mi verdadero mate, entonces ¿Por qué yo debo ir tras de ti? — dijo enojada, sus ojos habían pasado de ser negros a estar dorados, demostrando así, su verdadera naturaleza — desde mis dieciocho años soy mate de Ruzzle, es lo que sé y si tu no quieres aceptar las cosas como son, yo las dejo como están — continúo hablando —¿Crees que es fácil para mi aceptar algo como eso? — consulté cabreado — No es fácil saber que tu luna, también es luna de otro — agregué — Y menos siendo un alfa real como lo soy yo, sabes que por naturaleza somos más posesivos de lo normal — dije, ella asintió —Sé eso, pero eso no te da el derecho de tratarme como lo has hecho — dijo, su voz salió más tranquila y sus ojos volvieron a ser negros — Lo puedo sentir, siento en mi pecho que eres el único, pero al parecer no te basta con lo que yo digo — agregó Suspire y afloje el agarre suavizándolo un poco, ya mis manos agarraban con delicadeza su cintura y Áyax ya estaba más tranquilo, dándome la posibilidad de pensar con tranquilidad las cosas. —Lo siento — susurré, mis labios se pegaron a su frente, dejando un suave beso allí — Si quiero que el mundo entero sepa que eres mía, pero debo averiguar muchas cosas y, antes que nada, no debo dejar que ciertas personas se enteren de tu existencia, no hasta saber que estarás bien — dije, ella me miro atenta —¿Gente como quién? — consultó —mi padre — dije —¿Y por qué tu padre me querría hacer daño? — preguntó, negué —con el tiempo lo sabrás — contesté, no quería responder aquello ahora mismo — ¿Puedes aceptar las cosas así? — pregunté — al menos, hasta saber lo que sucede realmente, no creo que Ruzzle se haya inventado algo así, porque si — dije, ella asintió —Te daré solo una semana — dijo, una de mis cejas se alza y ella soltó una risita — Si no, me conformaré con el mate que ya tengo — agregó Mis brazos volvieron a intensificar su agarre instintivamente, ella volvió a sonreír, pero esta vez fue una risa alta, que me hizo latir el corazón con fuerza, haciéndome dar cuenta, que era la melodía más linda que mis oídos hubieran escuchado jamás. *Nuestra luna es perfecta para nosotros * habló Áyax —Tu corazón se aceleró — aseguró, negué — Nuestros corazones están sincronizados desde el momento que Lía apareció por ti, así que, se perfectamente cuando se acelera o late con normalidad, ya que el mío lo hará de la misma forma — admitió, la miré sorprendido —O sea que, si mi corazón se detiene ¿el tuyo igual? — consulté, ella asintió —Nuestro lazo es más fuerte de lo que crees — contestó — Así que, intenta mantenerte con vida, porque no quiero morir aun — dijo haciéndome reír —Lo tendré en cuenta — contesté —Suelta — dijo y mis brazos por inercia lo hicieron Ella se alejó de mi tomando una distancia prudente, justo en el momento que Ruzzle aparecía ante nosotros, él nos miró interrogante y yo carraspee mi garganta. —Entonces alfa — hablo ella, la miré de inmediato — Espero que haya encontrado alguien de su agrado en nuestro campo de batalla — agregó, mi ceño se frunció *Ella es perfecta hasta para improvisar * halagó mi lobo —Creo que tendré que luchar con la persona que elegí — dije, siguiéndole la corriente — Si estás de acuerdo claro — agregué viendo a Ruzzle, este sonrió —Claro alfa, está bien para mi — contestó él — Te estuve buscando por horas — le habló a ella, mientras su mano la abrazaba por la cintura Áyax gruño por instinto y Olaia inmediatamente me miro, sabía que no estaba disimulando para nada y que por mi mente solo pasaba el hecho de querer coartarle la mano a Ruzzle, pero debí de disimular aquello, pues era yo quien había impuesto mis propias reglas. —No exageres, solo fueron unos cuantos minutos — contestó mi luna, tomando distancia de él —Dos horas exactamente — le dijo, su voz salió cabreada —Ayudé a Josi y luego vine a hablar con el alfa Antuan — contestó entonces, con el mismo tono de voz que él *¿Podemos besarla ahora mismo? * consultó Áyax, y decidí ignorar aquellas palabras *Me imagino que eso es un no * agregó *Te imaginas bien * contesté —Alfa, si me permite nos marcharemos ahora — dijo Ruzzle, mi mandíbula se tensó — Necesito hablar con mi luna — apreté mis puños con fuerza al oírlo llamarla así Solo hice por asentir y estirar mi mano, haciéndole saber que estaba de acuerdo, mis labios se apretaron en una línea recta intentando ahogar el gruñido que quería salir, realmente no soportaba ver como él tomaba por la cintura a mi mujer, pero debía aguantar, al menos esta semana. *Tendremos que apresurarnos en eso * dijo Áyax *Porque si vuelvo a ver eso, juro que su cabeza no pertenecerá más a su cuerpo * agregó, suspiré *Lo averiguare lo antes posible * dije Mis ojos aun no salían de sus siluetas alejándose de mí, mi vista estaba clavada en la mano de aquel idiota que sostenía con fuerza la cintura de mi luna, gruñí alto, queriendo ir tras él y claramente arrancar su cabeza de su cuerpo, pero solo me contenía por ella y por mí. Pero eso no le duraría mucho al imbécil ese.
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