Un día más, hoy se cumplen exactamente 2920 días que siento que algo me falta, desde que desperté a los quince siento un profundo hueco en mi pecho. Encontré a mi padre, descubrí que mi madre en realidad está viva, pero que nadie sabe dónde se encuentra, y desde ese entonces, vivo para saber dónde está.
Mi padre no me deja ir más allá del límite de la manada y me protege continuamente, aunque no vivamos juntos, él es un brujo n***o real y pocos saben que es mi verdadero padre, nos podemos ver dos días por semanas, son los días que más completa me siento. Soy la luna de esta manada, mi pareja se llama Ruzzle, pero realmente, no siento nada por él, no siento que él sea mi alma destinada, solo lo veo como un amigo, ni siquiera hemos compartido un beso, se me es imposible poder besarlo.
Hace tan solo unos días fui a hablar con mi nana, ella explicó que una ninfa sabe cuándo encuentra a su alma destinada, ambos corazones se sincronizan y comienzan a latir al mismo ritmo, no siento eso con Ruzzle, me encantaría saber si realmente soy su mate, y descubrir porque me ha estado mintiendo todo este tiempo, si es que lo está haciendo claro. También está el hecho, de que pasé toda mi infancia en un coma profundo, desperté a los quince años de edad y no recuerdo prácticamente nada de lo vivido en mi niñez, mi sombra aún no ha despertado y ese puede ser el motivo, por el cual mi corazón no late en sincronización con el de Ruzzle.
De mi boca salió un pequeño suspiro, saqué mi cuerpo con pereza de la cama y caminé hasta meterme al cuarto de baño, una vez allí hice mis necesidades y me metí a duchar, luego de eso, volví a mi habitación y elegí ponerme un vestido largo hasta mis tobillos, color blanco con unas pequeñas flores de color celeste, me coloqué unas zapatillas y luego de eso peiné mi cabello, preferí por dejarlo húmedo, para salir de la habitación de una vez por todas. El reloj marcaba las nueve en punto de la mañana y casi seguro ya todos esperaban por mi para desayunar, baje las escaleras con tranquilidad sin importarme ese hecho y con la misma tranquilidad lleve mi cuerpo hasta la sala de comedor.
—Buenos días — dije al legar allí
—Buenos días — contestaron todos al unisonó
Mi mirada viajo a aquella persona que mis ojos no habían visto hasta ahora, sus ojos conectaron con los míos y mi corazón latió con fuerza, él se paró de su asiento y me miró con atención, hice un asentimiento de cabeza hacia su persona.
—Alfa, le presento a mi Luna Olaia — habló Ruzzle, poniéndose de pie también — Pequeña, él es Antuan el alfa real — me habló
*Es él* oí una suave voz en mi interior
Me removí incomoda sin saber que era aquello y miré hacia todos lados, como si estuviese loca.
*soy Lía, tu sombra* escuche de nuevo
—Es él — susurré
—¿Olaia? — hablo Ruzzle
—Eh, si lo siento, un placer — dije, estirando mi mano
Cuando él la tomo sentí una corriente eléctrica invadir mi cuerpo, sus ojos me miraron fijamente y su ceño se frunció, quité mi mano de su agarre y le di una sonrisa la cual no fue devuelta ya que sus ojos estaban en otra parte de mi cuerpo, dirigí mi mirada hacia donde se encontraba la suya y mis ojos dieron con aquel brazalete dorado que se encontraba en mi antebrazo, había sido un regalo de Ruzzle, supuestamente por protección.
—Un gusto — dijo, su voz sonó ronca y provoco inconscientemente cosas en mi
*Es muy sexy* habló Lía, sonreí
—Pasemos a desayunar — hablo Ruzzle, le miré y asentí
Camine hasta estar frente a mi lugar y pronto tome asiento, Antuan se sentó justo frente a mí, su vista estaba fija en su plato con el desayuno, pero pronto paso a estar fija en mí, me removí en mi lugar. Sentí la mano de mi nana tocar la mía, así que la miré.
—Disimula un poco mi pequeña, recuerda que Ruzzle sigue aquí — me susurró
Sentí el calor subir hasta mis mejillas y asentí, fijé mi vista en mi desayuno y comencé a comer lentamente.
Sentía mi corazón latir en mi pecho con alegría, mis latidos eran normales no estaban acelerados y tampoco bajos, pero, aun así, podía sentirlo perfectamente en mi pecho.
*Él no deja de mirarnos* dijo Lía
*Ya calla* dije en mis pensamientos, sabía que solo ella me escucharía
*Míralo tan solo un segundo, es muy hermoso* hablo nuevamente
Suspiré y no contesté, le di una mirada a Antuan y efectivamente él me estaba viendo, y aun no tocaba su desayuno.
—Luego del desayuno lo llevare al campo de entrenamiento alfa — hablo Ruzzle
Entonces, solo entonces mi mente hizo clic, me levante de mi lugar, la silla hizo un sonido espantoso al correrse bruscamente, sabía que aquel sonido sería espantoso para los oídos de los lobos presentes aquí mismo, pero en ese momento no me importo.
—Con permiso — dije y salí casi corriendo de allí
Subí las escaleras de dos en dos y pronto estuve en mi habitación, apenas ingresé a ella ya estaba quitándome el vestido por mi cabeza, quité mis zapatillas en el camino y corrí a mi closet, una vez allí elegí un conjunto deportivo unas medias y otras zapatillas deportivas, puse toda la ropa rápidamente y estando lista volví a bajar, mientras ataba mi cabello en una coleta alta. Cuando llegue a la puerta de entrada Aitana ya estaba caminando hacia mi dirección.
—Ya lo sé, voy tarde me había olvidado — dije pasando de ella
Camine con presura hasta el campo de entrenamiento, cuando todos me vieron llegar se pusieron de pie y saludaron.
—Siento la tardanza — dije — Ya que yo llegue tarde, me imagino que todos ya calentaron, así que iremos directo al grano — dije, ellos asintieron — Vamos a tener lucha cuerpo a cuerpo, pero serán mixtas, eso sí, nadie puede usar sus habilidades especiales, nada de garras nada de colmillos, nada de magia — agregue, todos se quejaron — Y aquel que las use, será castigado ¿quedo claro? — grite la pregunta
—¡Si luna! — gritaron todos, asentí
—Yo elegiré solo una pareja, los demás pueden juntarse con quien quieran — hablé — Las personas que he elegido son, Josefina y Maxi — dije
Él me miró con rabia y le di una sonrisa ladeada, su dedo índice mi apunto y subí mis cejas
—¿Algo que decir Max? — consulté
—Nada — contestó, su voz salió claramente cabreada, asentí
—Bien a prepararse, pasaran tres parejas a la vez — dije medio gritando para que todos me escucharan
Me pare a un lado del campo de entrenamiento y observé cuidadosamente los movimientos que los chicos hacían al luchar, todos obedecieron mis órdenes y lucharon limpiamente, sorprendiéndome en algunas ocasiones y dejándome muy orgullosa claramente, ya que, en muchas, mis muchachas les ganaron por lejos a los chicos.
—Al parecer tendrán que ser los único y últimos en luchar — dije, mi cuñado me miro con odio puro en sus ojos, sonreí — ¿Estas lista Josi? — le consulté y ella asintió — Bien a pelear — animé
Ellos caminaron al centro del campo y yo me acerque un poco más, tenía mis razones al hacerlos luchar a ellos juntos, conocía a Max desde hace mucho, tenemos la misma edad y los años que llevo viviendo con él, me han dado para saber lo tramposo que es al pelear.
Ellos comenzaron a pelear, teniendo un ataque repentino por parte de Josi, cosa que sorprendió y molesto a mi cuñado, su rostro mostro molestia de inmediato, pero eso no detuvo a mi pequeña Josi, ella era unos cuantos años más chica que nosotros, pero eso no influía ni en su fuerza y tampoco en su valentía. Max hizo su primer ataque, llevando su mano en puño justo al cuello de Josi, ella lo esquivo ágilmente y en cambio le devolvió una patada horizontal en su estómago, cosa que lo hizo doblarse, pero aun así no se quejó, solo hizo una pequeña mueca, lo que me hizo entender que debería de parar esta pelea, porque si no, ella saldría lastimada y todo por mi terquedad; pero no me dio tiempo ni a acercarme más, cuando Max ya había sacado sus garras y había atravesado el abdomen de su mate, de la boca de todos salió un grito de horror.
—¡MAX! — grite horrorizada
Sus ojos que ya no eran celestes y ahora estaban en un n***o profundo, se mostraban con dolor y miedo, Josi se quejaba tirada en el piso, mientras yo corría hasta ella, para verificar que todo estuviera bien, siempre la herida hecha por un mate iba a ser más dolorosa y costosa de curar.
—¡NO LA TOQUES! — grite cundo quiso acercarse
—Josi — susurro Altair, era su lobo ya Max no tenía el control de su cuerpo — Lo siento, no logre detenerlo — le dijo
—Vete de aquí Altair ¡Ahora! — demandé, él me miro con odio — No tienes ningún derecho a mirarme así, tu y Max lo único que han hecho hasta ahora es lastimar a Josi, cuando lo único que deberían de hacer es protegerla — le dije, mientras lo apuntaba con mi dedo índice — La desprecian solo porque es una Omega — le susurre muy cerca de su rostro — Vete — volví a demandar
—Sabes que no es así — susurro, sus ojos mostraban dolor puro
—Controla a Max y cuando lo hayas hecho vuelve a por ella Altair — le dije
Él asintió y por fin se fue, me apresuré a ayudar a la pequeña Josi, ella sonrió al verme tan preocupada.
—Lo siento — susurré, ella negó
—No es tu culpa, tampoco la de Altair — me contestó — Es solo un Max furioso porque soy su mate — me dijo, negué enojada
—Ven, hay que ir a un médico eso demorara en curar —le dije, ella asintió
La ayude a ponerse de pie y mire a todos, quienes esperaban oír algo de mi parte, suspire y camine ayudando a Josi, mientras ella dejaba el peso de su cuerpo en el mío, cuando llegamos cerca de los demás me atreví a hablar.
—Los dejaré a cargo de Emir, lo han hecho impecable el día de hoy, yo debo ir con Josi a la enfermería — dije, ellos asintieron
Cuando gire mi cuerpo para ir hacia la enfermería, me encontré de frente con la mirada interrogatorio de Ruzzle, mire al hombre que estaba a su lado y mi corazón latió con fuerza.
|—¿Cómo no sentí su aroma? — | pensé
*Estábamos ambas concentradas en Josi* me dijo Lía
—¿Qué sucedió? — consultó Ruzzle, miré a Josi
—Se suponía que eran combates cuerpo a cuerpo sin usar sus dotes, pero sabes que tu hermano nunca juega limpio — dije, mi voz salió más cabreada de lo que hubiese querido
—¿Y por qué mierda pones a los débiles con un alfa? — eso me enojo a sobre manera
—Ella no es débil, el débil es Max, que cuando noto que estaba perdiendo sacos sus garras y la lastimo — defendí enojada
—Controla tus putas palabras — dijo, sus ojos se volvieron rojos de inmediato
Baje mi mirada por instinto, sabía que no podía mirar sus ojos cuando se ponían de ese color
—Llevaré a Josi a la enfermería y a partir de hoy ya no me encargaré de los entrenamientos — dije, porque una cosa era bajar mi mirada, pero otra muy distinta era mostrarle respeto o miedo
Caminé pasando de ellos y suspiré cuando estuvimos lejos, vi a mi mejor amiga correr hacia nosotras y pronto estuvo del lado derecho de Josi, también para ayudarla.
—¿Están en problemas? — consulto Aitana, negué
—Pues yo creo que si — dijo Josi
—Quizá sea solo yo — concluí
—Tu mate es un idiota — hablo nuestra amiga
—Lo se Ai, pero no puedo hacer nada — contestó Josi — No sé qué pecado cometí, como para que la diosa me castigue de esta manera — agregó, Aitana y yo suspiramos
—Max solo es un inútil miedoso — dije, ellas rieron — Le importa más lo que digan que sus sentimientos — agregué — Deberías hacerlo sufrir, búscate algún lobo guapo en la uní, y que vea lo que se pierde — la mire maliciosa y ella soltó una carcajada
Cosa que la hizo quejarse de inmediato, haciéndonos dar cuenta que debíamos apresurarnos a la enfermería, su herida ya había dejado de sangrar, pero, aun así, debía ser curada ya que había sido hecha por Max, Josi no iba a poder curársela sola. Cuando llegamos a la sala, la enfermera curó su herida y la vendo, explicándole que solo tendría que ser por lo que reste del día, ya para mañana debería de estar bien, cuando salimos de allí nos encontramos a Max y por inercia Aitana y yo nos paramos frente a Josi, intentando protegerla.
—Solo venía a disculparme — hablo él, su voz sonaba tranquila — Lo siento Josefina, actué por enojo y te lastimé — le dijo
Josi nos sacó del camino y se enfrentó a él, Max pestañeó repetidas veces al tenerla tan cerca de él, estaba claro que ella lo afectaba, nada más él no quería aceptar aquel hecho.
—Está bien, tengo algo que decir también — le dijo nuestra amiga, él asintió — Ambos sabemos que no me quieres y está bien, no siempre lo que quiere la diosa es lo que nosotros deseamos — agregó ella
—¿A qué quieres llegar Josi? — consultó Max
—Yo Josefina Medrano por el poder que me concede la diosa luna en mis decisiones amorosas, te rechazo a ti M... — y no pudo continuar
Max la tomo por la cintura en un arrebato y beso sus labios fervientemente, Aitana y yo nos miramos sorprendida por aquel suceso, estamos claros que Josi no se pudo resistir, aunque lo intento, la conexión que hay entre ellos es más fuerte que cualquier cosa.
—Jamás voy a permitir eso, tú eres mía — demandó él
Su voz estaba agitada y sus ojos eran negros, claramente era Altair el que estaba hablando y quien había actuado tan precipitadamente
—Así tenga que dormir a Max para siempre, pero perderte jamás — dijo
Nosotras nos mirábamos sin saber cómo actuar, Josi lo miró y sonrió, para luego alejarse de él
—Convence a Max de eso, te daré un tiempo de tres meses si para ese entonces no lo has hecho, voy a terminar la frase que no me dejaste el día de hoy — demandó ella, para luego irse
Nosotras salimos casi corriendo tras ella, mientras yo mostraba mis pulgares a Altair al pasar por él.
—Tú puedes — susurre, él sonrió y rascó su nuca.
Seguí a las chicas hasta cierto punto, pues ese característico aroma a frutos rojos llego a mi nariz, haciéndome saber que papá esperaba por mí, gire en mis pasos y corrí con dirección al bosque, mi mirada fue por todos lados asegurándome que nadie seguía mis pasos, me tranquilice cuando Lía anuncio que cubría mi espalda, me adentre en el bosque hasta llegar al límite, donde el rio anunciaba que hasta aquí llegaban nuestras tierras, camine con pasos lentos hasta estar bajo el sauce y sonreí al ver a mi padre del otro lado del rio; me descalcé rápidamente y caminé hasta el rio.
—No cruces — demando, lo miré extrañada — Quédate debajo del aura, me están siguiendo y ahí nadie podrá verte — anunció, asentí
*Te extraño padre* le informé a través de mis pensamientos
—Lo sé — lo oí susurrar — También extraño a mi pequeña reinita — agregó, solté una risita
*¿Pudiste saber algo más?, estos días pude sentir más cerca el latido de su corazón* le dije
—Nada pequeña, pero sé que es tu abuelo quien la tiene y también estoy seguro que ese maldito elfo está involucrado — me respondió
*Hace mucho que no veo a Cristal, no pude saber más nada de ella desde la última vez que vino a verme* le hice saber
—Ella podría ser descubierta, no es bueno para ti y tu hermana seguir viéndose — me advirtió
*Tu y ella son lo único que tengo, sé que Cristian si pudiese me mataría al igual que su padre y mi abuelo* dije *pero se me es imposible no ver a mi pequeña hermana, ella es la única en aquella familia, la tratan muy mal padre* agregue
—No puedes meterte en eso, ellos no pueden saber de tu paradero — demandó — Te prohíbo meterte en sus problemas, ya demasiado tengo con tener que perder a tu madre, como para que te lastimen a ti también — dijo, su voz sonó triste
No contesté a sus palabras solo hice por abrir mis brazos y hacer que mi manto me cubriera, las alas aparecieron en mi espalda y pronto me vi volando hacia los brazos de mi padre, en cuanto crucé el rio él me recibió y protegió entre sus brazos, lo abracé con fuerza.
—Tus alas se podían ver — dijo, solté una risita
—No es cierto — dije haciendo un puchero, él sonrió
—Ya extrañaba el olor de mi pequeña reina — dijo
Volví a refugiarme en sus brazos, él aún tenía la marca de mamá en su piel, así que, tenía su olor impregnado en su piel, con el pasar del tiempo se fue haciendo más sutil, pero aun así se sentía, ya que ella seguía con vida.
—Vuelve, es peligroso de este lado — me susurro, asentí
—Te amo padre — le dije y besé su mejilla
—También te amo pequeña — susurro también
Pronto me puse en vuelo y volví a meterme bajo el aura del sauce, sabía que allí nadie podía verme, gracias al hechizo que le había puesto papá, las ramas del árbol llegaban hasta el suelo acariciando el agua y pasto, pareciéndose a un manto. Le levanté la mano a mi padre en forma de saludo y él me imito, justo antes de desaparecer.
*Cuida de ti mi vida* oí su voz en un eco, suspiré con tristeza
No sé cuándo podré salir y decir al mundo que estoy viva, no sé cuándo esas personas dejaran de buscarme para así poder acabar con mi vida, me siento cansada de esto, lo único que deseo es encontrar a mamá y poder vivir en algún lugar, donde ella papá y yo seamos felices y podamos estar en paz.
Me coloque de nuevo mis zapatillas y salí de allí, camine con pasos lentos y silenciosos, no deseando llegar a la manada, cada vez que veía a papá era lo mismo, me dejaba triste, y lo último que quería en este momento, era enfrentar a Ruzzle, que casi seguro estaba hecho una furia.
Sentí mi corazón acelerarse de repente y junto a esos latidos, me llego el olor a madera húmeda, anunciando que él estaba cerca, paré mis pasos en seco cuando escuché su vos ronca, sonar de tras de mí.
—Bonitas alas, creí que eras solo una humana, pero resulta que mi intuición era más que eso — aquello fue lo que dijo
Gire en mis pasos y lo miré de frente, claramente sorprendida y asustada, estaba claro que había usado mi manto para no ser visible, ¿Cómo era posible que él me haya visto?
*Es nuestra alma destinada tontita, no podemos ocultar nada de él* anunció Lía
Trague en seco y parpadee sin saber que contestar o mínimo que hacer, estaba en serios problemas.