POV JENNA Cuatro mil ochocientos treinta y siete ...cuatro mil ochocientos treinta y ocho... Era oficial. Me estaba partiendo por dentro. Llevaba horas contando las rotaciones del ventilador de techo. Antes eran los latidos del corazón. Me dolía la garganta de tanto llorar y suplicar en los últimos días. Sara había venido con el almuerzo y palabras amables. Me había acariciado la cara y me había dicho que fuera fuerte, pero ¿para qué? Dante no me había dicho ni una palabra antes de encerrarme y no había venido a verme. Se aseguró de que me dieran de comer y, como cuando estuve en esta habitación antes, el baño estaba repleto de provisiones y la cómoda tenía un montón de ropa demasiado grande. Sara se había llevado el cesto de la ropa sucia, e imaginé que me lo devolverían mañana en

