POV DANTE —Mi padre tiene que pagar por lo que hizo —dije mientras Dereck aparcaba el coche en la entrada—. No tienes que mirar. Ve a darte una ducha caliente y métete en la cama. Jenna negó con la cabeza. —No, creo que sí tengo que estar allí —dijo y se tocó el estómago— . Tengo que saber por qué le haría eso a su propio nieto. —Tengo que saber por qué te lo hizo a ti —dije. Le pasé un mechón de pelo por detrás de la oreja y volví a acercar mi boca a la suya. Aún sabía a arena y tierra, pero no importaba. Sus labios eran lo mejor que jamás había sentido contra los míos. Me tendió la mano. —Vamos —dijo, y ¿cómo iba a negarme? Entramos en la casa tomados de la mano, con Dereck a nuestras espaldas: el regreso triunfal a nuestro castillo. En el comedor, Danna estaba sentada en

