Capítulo 6

985 Palabras
Ya habían pasado 3 días desde la muerte de mamá ... Hoy era su funeral. En media hora debemosmos estar en el cementerio pero no tenía fuerzas para salir del baño. Llevaba por lo menos dos horas en la bañera. El agua ya estaba fría, y mi cuerpo arrugado, pero no me importaba en lo más mínimo. Lo único que quería era tumbarme en la cama, quedarme a oscuras y no salir nunca más de mi cuarto. Pero no podría hacerlo. Julie me necesitaba. Ella era lo que me mantenía con los pies al suelo, si no fuera por ella ... -Cariño, debemos irnos-Oí la voz de tía Elena del otro lado de la puerta. Suspiré hundiendo mi cabeza dentro de la bañera y manteniéndome unos segundos dentro de antes de salir de la bañera rodeando mi cuerpo una toalla y yo dirigiéndome a mi armario para coger el vestido n***o. Me miré en el espejo, había adelgazado mucho. Suspiré maquillando un poco las ojeras. Cuando terminé, bajé en donde Julie y tía Elena me esperaban. Sin decir nada, salimos de casa, subimos al coche y nos fuimos. *** La misa ya estaba a punto de terminar por lo que el cuerpo de mamá estaba a punto de ser enterrado. El lugar estaba sumido en un silencio total salvo las palabras del sacerdote. No había mucha gente, demasiada para mi gusto, pero no tanta. Familiares, algunos amigos cercanos y los chicos. Los amigos de mamá dijeron algunas palabras, la tía Elena también y hasta Julie. Sin embargo yo no me puede capaz. Simplemente dejé un lirio sobre su tumba, su flor favorita, y volví a sentarme en mi sitio viendo como su tumba descendía lentamente. Oí los desgarradores sollozos de Julie y pronto la vi correr hacia mí y abrazarme. Le devolví el abrazo con la misma fuerza y me obligué a mi misma a no llorar, sino solo que Julie llorará más y no quería eso. Cuando la ceremonia terminó nos levantamos. La gente comenzó a acercarse a mí a darme el pésame y yo me limité a agradecer un simple gracias. Quería llegar ya a casa. -Kara-Oí la dulce voz de la señora Anderson. La había visto llegar al entierro, junto a la madre de Brook. -Hola señores Anderson, señora Morrison-Saludé. Estos se acercaron a darme un fuerte abrazo. -Lo sentimos mucho cariño-Dijo la señora Morrison. -Gracias-Agradecí con sinceridad. -Cualquier cosa que necesites ya sabes dónde estamos cariño-Dijo la señora Anderson. -Gracias. Pero ya han hecho demasiado por mi-Dije con una sonrisa tímida.-Se que han pagado el entierro y... -Ni se te ocurra-Me detuvo el señor Anderson. Sabía de sobra que no me dejarían devolverlo. De todas formas, tampoco podía. -Muchas gracias-Agradecí de nuevo. Estos me dieron un último abrazo antes de irse. Pensé en detenerlos y preguntar por Kian, pero me deshice de esa idea. Había visto a los chicos también, y era obvio que si Kian no estaba con ellos, no había venido. Una pequeña parte de mi, tenía la pequeña esperanza que viniera, pero era obvio que no lo iba a hacer. Bajé la mirada a mi hermana que me abrazaba por la cintura con fuerza. Estaba cansada, lo notaba pero no podía cargarla. Yo tampoco tenía fuerzas. -Vamos princesa, aguanta un poco más.-Le pedí. Esta asintió sin levantar la cabeza. -Hey Kara-Oí la voz de Brook. Me giré con cuidado ya que Julie seguía abrazada a mí. Las Brook se acercaban, junto a las chicas, y los chicos. -Hey-Saludé con una sonrisa.-Gracias por venir-Agradecí en general pero sobre todo a los chicos. -No hay de que-Dijo Braiden regalándome una sonrisa. -Nosotros nos vamos ya.-Asentí en su dirección.-Si necesitas algo, no dudes en llamar. Da igual cuando.-Dijo Lena. Sonreí en su dirección. -Kara-Oí que se quejaba Julie. Estaba muy cansada. Suspirando me agaché para intentar cogerla, pero Julie pesaba lo suyo. -Deja, yo la cargo-Se ofreció Alex. Agradecí con la mirada. Julie no se hizo de rogar para nada. En cuanto sintió que Alex la cargaba lo abrazó por el cuello y en nada se quedó dormida. Reímos ante tal escena. Alex y todos me acompañaron a dejarla en el coche de mi tía. -Alex-Susurré cuando estuvimos apartados de todos.- ¿Kian?-Pregunté. Este me miró hasta que finalmente bajó la mirada y susurró un no lo sé. -Gracias-Agradecí a Álex, este le quitó toda importancia. -Adió Kara-Se despidieron. Yo los despedí con la mano. Pacientemente, me apoyé en el coche y esperé a que tía Elena se despidiera de todos y por fin pudiéramos irnos a casa. Pero después pensé, que debía buscar otro trabajo. No me habían echado del bar, todavía lo tenía pese a no haber ido durante estos días. Pero ese trabajo me estaba sacando la poca vida que me quedaba. Suspiré sabiendo que no sería nada fácil. Una chica con 22 años, sin siquiera haber acabado la carrera, solo me quedaba el último año, pero me temía que no la podría terminar. En cuanto las cosas se calmaran me pondría a buscar trabajo. -Lo malo se irá, todo pasará. La vida es una y es un carnaval-Canté por lo bajo con una sonrisa triste en mis labios. Solo habían pasado dos días y la echaba terriblemente de menos. Me sequé las lágrimas que se me habían escapado y subí la cabeza para evitar que las lágrimas que amenazaban con salir se me escaparan. El cielo estaba despejado. El sol no quemaba, por lo que se agradecía su presencia. Cuando me aseguré que las lágrimas no saldrían bajé la cabeza al frente, llevándome una gran sorpresa. Allí estaba él, a unos metros de mí. Guapísimo como siempre, con un traje n***o simple, pero que le quedaba perfecto. Llevaba gafas de sol, y cierta distancia nos separaba, aun así estaba segura que me estaba mirando fijamente. Kian había venido. Hice el amago de acercarme a él, pero antes que pudiera siquiera dar un paso, este se dio la vuelta y empezó a caminar en dirección contraria a mí. Medité si ir detrás de él, pero finalmente lo dejé ir. De nuevo.
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