3 Años después. -¿Amor?- Oí la voz de Kian llamándome desde alguna parte de la casa. -Estoy en la cocina-Alcé la voz para que me oyera. -¿Has terminado?- Preguntó llegando y anudándose los cordones de sus queridas adidas. -Sip- Repondí cerrando el tupper en el que había puesto el delicioso pastel de manzana que ya se había convertido en tradición que llevara cuando hacíamos una comida familiar. Si, así era. Al menos dos días al mes hacíamos una comida familiar, generalmente en casa de los Anderson, o en alguna ocasión, en la nuestra o en la de tía Elena y Eugene. Y eso era muy bonito, porque nos habíamos unido mucho y además no perdíamos contacto. Ya era un rutina. Durante la semana íbamos a trabajar, comíamos juntos si podíamos, que era casi siempre y sino pues nos encontrábamos a c

