1 año después El día de nuestra boda fue el mejor día de mi vida. Lo dsifruté como una niña, con alegria, entusiasmo, amor, con muchísimas emociones. Rodeada de nuestra familia y amigos. Un gran día que no iba a olvidar nunca. Pero su preparación fue un gran suplicio. Yo quería algo pequeño, que no hubiera mucha gente, en un lugar pequeño, con lo necesario y los más cercanos. Pero los padres de Kian y tía Elena querían algo grande, "que marcara" habían dicho, en la que acudieron familiares cercanos, lejanos, amigos, socios. Kian por su parte le dio bastante igual, así que sé bastante bastante al margen en esta guerra. Al final terminé "ganando" yo. No fue tan pequeña como me había gustado, pero ni de lejos fue tan grande como ellos pretendieron. Lo celebramos en el jardín de los Anderso

