Los hermosos ojos de Lance no revelaban ninguna emoción. Las palabras de Marvin no atrajeron su atención.
Yvette siempre había sido amable y no era una mujer celosa.
Mientras Yvette se comportará, Lance la trataría bien.
En el ascensor...
Yvette levantó la vista, no quería que se le saltaran las lágrimas, pero éstas cayeron de las comisuras de sus ojos y desaparecieron rápidamente en sus oídos.
Pensó que dos años eran suficientes para ganarse el amor de Lance, y Lance descubriría lo buena que era.
Pero todo esto no eran más que ilusiones de Yvette.
Resultó que, por mucho que se esforzara, Yvette no era tan buena como la ex de Lance, que había vuelto.
Cuando se abrió la puerta del ascensor, Yvette había vuelto a la normalidad, pero su rostro estaba pálido.
Yvette se arrastró hasta la sala de descanso, con ganas de prepararse una taza de café para recuperar la sobriedad.
La charla de unos empleados en el interior llegó a oídos de Yvette.
—¿Has visto las noticias? Yazmin ha vuelto.
—¿Quién es ella?
—¿No lo sabes? El padre de Yazmin es el presidente del Grupo Myers, y Yazmin es diseñadora senior. La clave es que es la única novia que nuestro presidente ha reconocido. He oído que es la primera novia del señor Wolseley.
—¿No se rumorea que el Señor Wolseley e Yvette tienen una aventura?
—¿Yvette? Como mucho, solo es la compañera s****l del Señor Wolseley. El Señor Wolseley nunca la ha reconocido. Yvette es muy orgullosa. Cree que será la Señora Wolseley. ¡Qué estúpida!
Yvette curvó los labios y sonrió con sarcasmo, pensando que cualquiera podía ver mejor que ella.
Yvette era la única que estaba confundida.
—Eh, ¿te has despertado de tu sueño?
Una voz burlona llegó desde atrás. La que entraba era la prima de Lance, Emilie Thackeray. Siempre había estado reñida con Yvette.
Emilie debe de haber oído los cotilleos de los empleados.
Yvette no quería tener un conflicto con Emilie en la empresa y se dio la vuelta para marcharse, pero Emilie le bloqueó el paso.
Emilie sostuvo el café que acababa de hacer y dijo con cara de mala leche
—Ahora que Yazmin ha vuelto. ¿Crees que Lance se acostará con una vil inútil como tú?
Al ver que Yvette la ignoraba, Emilie siguió ridiculizándola.
—¿Necesitas que te presente a algunos viejos? De todos modos, eres buena en la cama. No importa con quién te acuestes.
Las manos de Yvette, que colgaban a los lados, estaban secretamente apretadas. Dijo fríamente —Esto es la empresa, no un burdel. Señorita Thackeray, si quiere hacer negocios, debería irse a otro sitio.
—Tú...
Yvette la regañaba indirectamente por ser prostituta.
La expresión de Emilie cambió.
De repente, salpicó a Yvette con el café caliente.
Yvette no esperaba que Emilie estuviera tan loca. Yvette se apresuró a tenderle la mano. El café caliente se derramó sobre su brazo. Su piel blanca como la nieve se puso roja al instante.
Yvette frunció el ceño por el dolor e increpó con rabia
—¿Qué demonios estás haciendo?
Era la hora del descanso y había muchos empleados viendo la farsa, así que Emilie se sintió aún más orgullosa.
Emilie puso mala cara. —¿De qué estás orgulloso? ¿Crees que los demás no saben que no eres más que un bastardo? Tu madre se acostó casualmente con un hombre y te tuvo...
—¡Plaf!
Las palabras de Emilie fueron interrumpidas por una bofetada.
Nunca había esperado que Yvette, que siempre había sido tolerante con ella, le pegara. Emilie no sabía qué hacer.
Al cabo de un rato, Emilie hizo una mueca y dijo
—¿Cómo te atreves a pegarme?
Yvette miró a Emilie con frialdad. —Te estoy enseñando a ser educada.
Yvette no tenía padres, pero no permitiría que nadie calumniara a los suyos.
Phoebe le dijo a Yvette que su madre era una persona muy amable, no como lo que decía Emilie.
El rostro de Emilie se tornó ceniciento por la ira. Como prima de Lance, llevaba mucho tiempo acostumbrada a que la halagaran. Era la primera vez que recibía un golpe tan frontal.
—¡Puta!
Emilie se precipitó como una loca y levantó la palma de la mano en alto, a punto de abofetear a Yvette.
Yvette se puso en guardia. Alargó la mano y agarró a Emilie por la muñeca para que no pudiera moverse.
Emilie no era tan alta como Yvette. Emilie era como un pulpo, con un aspecto un poco raro.
Estaba furiosa y maldijo
—¿Quién te crees que eres? No eres más que el juguete de Lance en la cama. Eres peor que una puta.
Las palabras de Emilie fueron duras, y cada vez se reunía más gente.
—¡Alto!
Una voz masculina grave sonó detrás de ellos. Lance acababa de salir de la oficina y vio esta farsa.
En un instante, el salón se quedó en silencio.
—¿Lance? —Emilie le tenía un poco de miedo. Lance era estricto, y la madre de Emilie le recordaba que debía contenerse cuando viera a Lance.
Pero cuando Emilie pensó en cómo la golpeaban, se volvió inflexible. La mitad de sus mejillas estaban rojas mientras decía con tono sollozante
—Lance, mira a Yvette. Está loca.
El sol brillaba al otro lado de la ventana, proyectando una sombra sobre el atractivo rostro de Lance.
A Yvette le entraron ganas de llorar por el dolor de haber sido agraviada y escaldada en el dorso de la mano.
Cuando las miradas de Yvette se encontraron con las de Lance, éste frunció profundamente el ceño. —Señora Thiel, ¿no recuerda el reglamento de la empresa?
La crueldad de Lance era como un muro que impedía respirar a Yvette.
Los alrededores eran tranquilos.
Yvette estaba sola. Su figura era esbelta pero recta.
Cuando entró por primera vez en la empresa, Lance le había dicho que no cogiera una rabieta en la empresa y que no le permitiría perder la compostura.
Yvette lo sabía y comprendía la postura de Lance.
Pero en ese momento, Yvette quería preguntar si Lance había oído esas palabras, o si estaba de acuerdo con Emilie.
Yvette se preguntaba si no sería más que el juguete de Lance.
Los colegas que habían estado observando la farsa se dispersaron tras la llegada de Lance, pero unos cuantos atrevidos se quedaron no muy lejos, esperando a ver qué ocurría.
La fría mirada de Lance provocó escalofríos en Yvette.
Se pellizcó la palma de la mano, reprimiendo la pena desbordante, e inclinó la cabeza hacia Emilie.
—Lo siento. Como empleado del Grupo Wolseley, no debería haberte golpeado.
Emilie vio que Yvette bajaba la cabeza, así que Emilie levantó la barbilla con orgullo. —¡Oye! No creas que estarás bien solo porque te disculpes....
Antes de que Emilie pudiera terminar, Yvette la interrumpió
—Te he abofeteado en mi propio nombre. Como Yvette, me niego a disculparme.
Tras decir eso, Yvette dejó de mirar a Lance y pasó de largo.
—¡Tú... puta!
El rostro de Emilie se tuerce de rabia.
Emilie estaba acostumbrada a ser dominante, pero era la primera vez que se sentía humillada por una mujer a la que menospreciaba.
Ahora mismo, aunque Emilie cortara a Yvette en pedazos, no sería capaz de compensar la humillación sufrida por Emilie.
—Lance, ¿has oído lo que ha dicho esa zorra? Me ha abofeteado, pero es tan arrogante. Llámala y la abofetearé cien veces.
Lance miró la delgada espalda de Yvette con tristeza en los ojos.
—Ya basta —dijo Lance con voz fría.
Emilie era una mujer despiadada. Lance no era parcial con Yvette, por lo que Emilie pensaba que a Lance no le importaba Yvette.
Emilie apretó los dientes y dijo con mirada siniestra
—¡Encontraré a alguien que le parta la cara!
—¡Emilie!
Lance entrecerró los ojos.
Emilie sintió un escalofrío en la espalda.
El atractivo rostro de Lance se ensombreció. —No volveré a decir eso. Aparta tus malos pensamientos y no toques a Yvette.
Emilie se asustó por el aura aterradora de Lance, y los movimientos viciosos que acababan de brotar en su corazón desaparecieron.
Tartamudeó
—Lo sé....
Lance miró fríamente a Emilie. Al salir, le indicó a Frankie, que iba detrás de él
—Los forasteros no pueden entrar.
Emilie se mostró ignorante y halagada
—Lance, tu empresa es muy grande. Es justo que todos sigan las reglas.
Al segundo siguiente, Frankie se adelantó y le hizo un gesto. —Señora Thackeray, por favor.
Solo entonces Emilie se dio cuenta de que era una intrusa. Quiso perseguir a Lance, pero fue arrastrada por el guardia de seguridad al que Frankie había llamado.
Por mucha rabieta que Emilie hiciera, el guardia de seguridad no tuvo piedad.
...
Yvette volvió al despacho y se cambió.
Al pensar en el rostro frío de Lance, se llenó de tristeza.
Era hora de salir del trabajo.
Frankie detuvo a Yvette en la salida.
Me dijo
—Señora Thiel, el Señor Wolseley tiene algo urgente que hacer, así que me ha dicho que la despache.
Yvette se negó.
Yvette solía estar confundida, pero ahora se despertó con algo...
Pensó, «¿quién demonios me creo que soy?»
«¿Cómo puede Lance ir a ver a mi abuela conmigo?»
Cuando Yvette llegó al hospital, la enfermera se disponía a dar de comer a Phoebe. Yvette tomó la comida y alimentó personalmente a Phoebe.
Phoebe vivía en el campo. El mes pasado le diagnosticaron cáncer de páncreas. A pesar de la objeción de Phoebe, Yvette insiste en llevarla a la ciudad para recibir tratamiento.
Phoebe no sabía nada del matrimonio secreto de Yvette.
Yvette había planeado traer a Lance hoy para decírselo a Phoebe y darle una sorpresa, pero ahora parecía innecesario.
Cuando Phoebe se durmió, Yvette salió de la sala y se quedó en la puerta, esperando a los taxis.
A lo lejos, un coche n***o de lujo se detuvo frente al hospital.
A Yvette se le iluminaron los ojos. El coche era de Lance.
¿Vino al hospital a buscarla?
Yvette se olvidó de sus quejas y su infelicidad.
Lance vino a buscar a Yvette. Significaba que se preocupaba por ella...
La puerta del coche se abrió y Lance salió de él.
Yvette se acercó encantada.
En el segundo siguiente, se quedó atónita.
Lance fue al otro lado, se agachó y bajó con cuidado a una chica.
El atractivo rostro de Lance estaba lleno de nerviosismo y preocupación.
En un instante, el rostro de Yvette se quedó sin color y su corazón se rompió.