No pude asistir a ninguna de las clases, tal como lo había deseado, pase de largo y me instale todas esas horas de jornada en un pequeño espacio en el bosque, cerca de la carretera. Para la hora de salida estaba llegando al instituto, estacioné el cacharro en el mismo sitio y baje con la mirada perdida y la cabeza en una nube. Estaba lloviznando y todo el bosque se había sumergido en una blanca niebla terrorífica. Un aroma inexplicable llego a mi nariz, no podía describirlo pero era dulce y no ese dulce empalagoso ni ese dulce frutal, solo… dulce y suave. Levanté la cabeza y vi a Jacob de espaldas, llevaba una camiseta negra y unos jeans con unas botas negras. Hacía tiempo que no sabía de él, desde toda la locura que había ocurrido en mi vida –hasta ahora- había rechazado sus llamadas y

