Tessa No pude evitar sonreír al ver el Camaro gris estacionarse frente de casa. Me subí, recibiendo la aroma a menta y la colonia de Edmund como bienvenida, seguida de su resplandeciente sonrisa. — ¿Cómo estás? Me abroche el cinturón. —Miento si digo que bien. ¿Y tú? Desvió la mirada al frente y comenzamos a movernos. —Bien. Me tomo por imprevisto tu llamada. Por unos segundos me había distraído, pero que lo haya dicho me devolvió a la razón por la que estaba aquí. —Sí, pasaron muchas cosas…Sabes que Linn debió haber vuelto hoy, pero no regreso y discutí con papá por eso. — ¿Por qué? —Él ha estado tan desinteresado en ella que me molesta, se lo ve preocupado pero… por algún

