Jacob No podía dormir. Daba vueltas en la cama. Me levantaba, sacudía las sabanas, reacomodaba la almohada, me cambiaba de pijama porque no la sentía cómoda y volvía a acostarme. Debería haberme dormido a las diez, pero eran las doce y media y seguía despierto. Unos suaves toques en la ventana me hicieron saltar de la cama, y al girar la cabeza, vi el rostro de Linn sonriéndome. Corrí a abrirle y ella se sacudió la ropa una vez que piso mi dormitorio. —Esto de entrar por la ventana no…—No la deje hablar más, porque la tenía atrapada entre mis brazos, apegándola a mí con anhelo. —… esta tan mal. — ¿Por qué siempre buscas preocuparme? —Susurré contra su cabello. Ella no dijo nada, solo apegó su me

