El sol había salido por la tarde, muy inoportuno en un ambiente tan lúgubre como el funeral de Marcus Simpson. El único familiar que había era Nina, su madre pese a recibir la noticia no llegaría a tiempo y el cuerpo debía ser enterrado con urgencia. El resto era gente allegada, podía decir que todo Jennings estaba rodeando el ataúd de Marcus, todos en silencio, esperando a que Nina hablara. Marcus y su hija eran ateos, por lo que no había ningún padre ni pastor que diera algunas palabras y siendo sincera… era mejor así. Esas palabras no merecían ser dichas por alguien que no conocía la vida de Marcus, solo su hija podía hacerlo, quien más que ella para darle unas últimas palabras a su padre fallecido. — […] Te fuiste injustamente de este mundo, sé que tu sueño era verme crecer, porque ca

