Cuando la noche llegó estábamos los tres sentados en la mesa, con dos cajas de pizza sin abrir. Los tres nos veíamos muy sumergidos en nosotros mismos como para tomar la iniciativa, pero finalmente papá estiró la mano y abrió la primera caja. El aroma a mozzarella me hizo rugir el estómago y la boca se me hizo agua. —Se ve delicioso. —Dijo papá tomando un pedazo y llevándoselo a la boca. —Y sabe delicioso. —Habló con la boca llena. Me apresure a agarrar una porción y la mordí con ansias. Hice un ruido de satisfacción y me miré a Tessa con una sonrisa de labios, iba a decirle que la pruebe pero la duda en sus ojos mientras miraba la comida me hizo borrar la chispa de emoción. Vi como sus manos temblaban sobre la mesa y el corazón se me encogió. —Tessa. —La llamé y ella alzo su vista, vi

