Capítulo 10

459 Palabras
AURORA Sentía un deseo que nunca había sentido en mi vida. Me alejé de Vlad porque no aguantaba lo que me estaba dando. Pero él me sujetó de los muslos y me trajo de nuevo hacia su boca. —"Eso sí que no". Su boca y su dedo se movían más rápido, y cuando mi orgasmo llegó, sentí mis ojos ponerse en blanco, mi espalda arquearse y un grito salió de mi boca. —"Vlad". Él sacó su dedo de mí y se colocó sobre mí, mirándome con sus ojos rojos. —"No sé qué tiene. Pero tiene algo que me está haciendo perder la cabeza". —"¿Qué?". —"Dime que lo quieres igual que yo". —"Vlad". No entendía a qué se refería. —"Dime que estás segura de darme tu virginidad". Pero un fuerte trueno indicó que estaba lloviendo afuera; al parecer, porque estaba lejos con Vlad sobre mi centro, no me había dado cuenta. Cuando otro trueno sonó, quité a Vlad de arriba de mí, me envolví con la sábana y salí de la cama corriendo. Los truenos me dan miedo desde pequeña, cuando mis padres se iban a reuniones de trabajo y me dejaban con la niñera, y dormía sola. Corrí hacia la sala solo para ver qué había en la ventana grande que daba hacia el bosque, y el sonido de los truenos se reflejaba en el cielo. Un grito salió de mí y me coloqué en el suelo, tapándome los oídos. Vlad apareció enseguida. —"¿Qué pasa?" Pero yo solo estaba llorando cuando las lágrimas empezaron a deslizarse por mi mejilla. —"¿Me vas a decir qué mierda está pasando?" Como si hubiera averiguado, él se acercó a mí. —"¿Le tienes miedo a los truenos?".— Él levantó mi cabeza. —"Sabe, yo puedo quitarte ese miedo". Lo miré. —"Hazlo". —"Pero tienes que prometerme que me darás tu virginidad". Quité su mano de mi barbilla. —"Tú te estás aprovechando de mi miedo para eso". —"Oh, pedazo de humana, soy un demonio; es mi deber aprovecharme de la debilidad de ustedes". —"No voy a hacer nada". Todavía no había podido creer lo que había hecho con él antes y fue como si se hubiera borrado. —"Te dejaré para que lo pienses bien". Cuando se fue, los truenos empezaron a sonar más alto, como si fueran controlados. Corrí hacia la habitación por donde se fue Vlad. Cuando llegué, él estaba acostado en la cama y me acerqué a él. —"Hoy quiero mi primer deseo y mañana tendrás mi virginidad". Sus ojos brillaron y una sonrisa apareció en su cara. —"Soy todo oído, ¿qué es lo que quieres?"
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR