AURORA
Todo me daba vuelta, no sabía ni dónde estaba. Miré a Vlad sobre mí y abracé su cuello, acercándolo a mí.
—"¿Por qué no estamos haciendo el amor?".— Miré sus ojos y se abrieron un poco. —"Vamos, Vlad, fóllame".
Escuché maldecir; luego, subió una mano, agarrando mi mejilla, y me abrió la boca obligada. Mire cómo entra su nariz a mi boca.—"Estás borracha".
Cuando se despegó de mí, lo miré; sus ojos estaban volviendo a ser uno gris.
—"Claro que no, solo tomé una copa".
Él se levantó de mí. —"No quiero aprovecharme de que estás ebria, duérmete".
Porque se sentía como si me estuviera rechazando, ahora mismo no sabía qué estaba bien o qué estaba mal. Me paré de la cama y me coloqué de pie como pude.
Tomé mi vestido y me lo quité por arriba de la cabeza, quedándome en ropa interior.
Miré a Vlad. —"¿No te gusto?"
—"Aurora".
Su voz era grave, como si me estuviera amenazando.
Me quité toda la ropa, quedándome desnuda.
Me acerqué a Vlad. —"Vamos, hazme tuya".
El tomó mi barbilla y lo miré a los ojos; estaban rojos, brillantes, y en una fracción de segundo estaba de vuelta a la cama.
Vlad se me subió encima y me besó. Respondí a sus besos como si fuera lo que más necesitaba en este mundo.
Empezó a bajar por mi cuello y por todo mi cuerpo.
Cuando llegó a mi muslo, abrió mi pierna y se colocó en medio de ella.
—"No te follaré, quiero hacerlo cuando esté en tu cinco sentidos, pero eso no quiere decir que no pueda hacerlo con mi boca".
Sentí que dejó un beso sobre mi muslo, entonces abrió mi pierna más y colocó un beso en mi centro, haciendo que un gemido de necesidad saliera de mi boca.
—"Sigue haciendo ese sonido para mí".
Su boca se pegó a mi clítoris y empezó a moverla, dándome emociones que nunca había experimentado en mi vida.
Lo sentí colocar algo en mi entrada y luego uno de sus dedos se deslizó dentro de mí; se sentía un poco extraño, esa sensación de tener algo dentro de mí.
Pero luego empezó a mover su lengua en mi clítoris y su dedo comenzó a salir y a entrar.
—"Oh, demonio, sigue justo así".
Agarré su cabello; ya sentía que todo el alcohol había abandonado mi sistema.
—"Sé que estás cerca, dame todo lo que me gané".