AURORA
Por favor, en una hora y media me había mencionado lo de darle mi virginidad aproximadamente tres veces.
Me levanté de la cama; no iba a dormir con un demonio a mi lado, sin mencionar que me estaba muriendo de miedo. Pero antes de que mis pies tocaran el suelo, él se colocó encima de mí, atrapándome con su cuerpo.
—"Pero, ¿qué mierda?"
—"Te quedarás en la cama".
—"No".
—"No me hagas hacerlo por la mala".
Miré sus ojos y estaban del mismo color.
Inclinó su cabeza hacia mi oído.—"Por cierto, soy Vlad".
—"No me importa cómo te llames, quítate de arriba de mí".
Él empezó a dejar besos por mi cuello; no pude controlar que mi cuerpo reaccionara a sus besos.
—"Mírate, ahora mismo podría tomarte. Solo imagínate: por fin quitarte esa miseria de vida que tienes, sin mencionar que te llevaré al mejor orgasmo de tu vida".
—"Maldición, déjame en paz, no haré ningún pacto contigo".
—"Lástima que te irás al infierno sin probar la tentación, sin saber cómo se siente que te follen".
—"Me iré a donde".
—"¿Qué crees que le espera a la persona que invoca a un demonio para hacer un pacto?"
Me voy al infierno y ni siquiera se cumple lo que quería. ¿En qué diablo estaba pensando cuando invoqué a un demonio?
Él se despegó de mi cuello y me miró a los ojos. —"Te vas a quedar en la cama".— Acercó sus labios a centímetros de los míos.—"No te preocupes, no haré nada que no quieras".
«Pero, ¿qué pasa si quiero?»
No podía creer que estuviera pensando en tener relaciones con un demonio. Sus ojos brillaron mucho antes de que una sonrisa apareciera en sus labios.
—"Si quieres que pase, sabes qué hacer".
Lo miré sin saber cómo diablo sabía que había pensado en eso.
—"No quiero".
—"Oh, pedazo de humana, sé lo que estás pensando".
—"¿Cómo?"
—"Soy un demonio, puedo saber lo que piensas con solo mirarte a los ojos. ¿Por qué crees que muchas personas hacen cosas malas? Porque se lo dice su cabeza".
Cerré mis ojos—"No usarás tus trucos conmigo".
—"Si lo usara, ya estaría dentro de ti. Tengo el poder de hacer que hagas lo que quieras".— Sentí su aliento en mis labios.—"Pero cuando sea mía, quiero que sea porque así lo quieres".
Sentí cómo se quitó de encima de mí, abrí los ojos, pero él ya no estaba en la habitación.
«Otra vez desapareció»