Capítulo 2: Todo se cancela por culpa de ella.

1762 Palabras
Narra Bastian —¿Por qué Leroy Corporation que era una marca de solo hombres, ahora crea una línea para mujeres? —Leroy se caracteriza por los cambios, no soy un hombre amante al confort; siento que la vida se vive mejor cuando estamos enfrentando nuevos retos; queríamos ver si podíamos abrir un espacio en el mercado para nosotros incursionando en productos femeninos y que estos impactaran positivamente, de la manera en que nuestras colecciones masculinas han sido recibidas. Y hoy por hoy me atrevo a decir que lo estamos logrando, nuestro lanzamiento aún no se ha realizado y tenemos el foco de muchas personas, marcas y medios en nosotros. Otro periodista levanta la mano y le digo a mi asistente que no más preguntas, ya era hora de terminar la rueda de prensa. —Señor, Leroy. Una pregunta más, por favor. ¡Una pregunta más! El hombre se ve insistente, razón por la que decido darle luz verde para que haga su pregunta. —Adelante. —Antes que nada, quería agradecerle por permitirnos estar aquí. Hemos seguido su trabajo desde el día uno y en los últimos cinco años su manera de crecer ha sido increíble, amerita todos los premios y reconocimientos que se le han hecho hasta el día de hoy… Miraba al hombre y por mi experiencia, cuando hay muchos halagos antes de una pregunta, era una señal de que lo próximo que vendría sería opuesto a lo mencionado antes. Es una manera de equilibrarlo. —Bien, mi pregunta es la siguiente, muchas personas se han dado cuenta que Juliette… —Disculpe, lamento interrumpirlo, pero no respondo a preguntas de mi vida privada y Juliette hace parte de eso. Si no tiene nada que preguntar sobre Leroy Corporation, entonces podemos dar esta entrevista por terminada. Le sonreí al resto de periodista y me puse de pie para marcharme, estoy ha terminado para mí. Mi asistente camina a mi lado, me extiende un pañuelo y limpio mis manos. —¿Ya empezaron el ensayo? —pregunté a la chica que va casi corriendo para ir a mi ritmo. —No señor, pero está todo listo, solo falta que usted llegue. —Bien, diles que voy en camino; no quiero errores. Necesito que la pasarela sea perfecta, estamos en la mira de todos. —Ya mismo les llamo, señor Leroy. Hace cinco años me arriesgué, decidí cambiar mi vida y darme una oportunidad. Quise crear algo, un espacio solo para hombres, busqué los medios para crear moda masculina; usé mis ahorros y no me dio miedo a la hora de dar un salto de fe. Leroy Corporation fue un sueño que hoy en día en una realidad, Leroy no solo es mi apellido, sino que también es una marca reconocida; calzado, accesorios, ropa, perfumes y de más productos para hombres. Inicié con una pequeña tienda, inicié comprando a proveedores, y con el tiempo; pasé a tener tiendas por todo Francia y también fuera de ella, tengo mis propias industrias, talleres, ya somos creadores de todo lo que vendemos. Después de cinco años de solo enfocarnos en un público masculino, hoy lanzaremos nuestra primera línea de ropa femenina. Para este nuevo proyecto, tengo muchas aspiraciones; razón por la cual me dediqué minuciosamente a buscar a los mejores diseñadores, las mejores modelos; todo tiene que ser perfecto, los errores no existen para mí. Llegamos al almacén, lugar que tiene múltiples funciones en este edificio; aquí tenemos los diseños, se hacen las pruebas de vestuario, etc. —El señor Leroy está aquí, todos listos, por favor. Saqué un pañuelo de mi bolsillo y limpié la base de la silla en donde me sentaría, luego me acomodo y me cruzo de piernas para observar la pasarela. Este es el ensayo para nuestro lanzamiento que será el día de mañana. Sentía satisfacción al ver que han cumplido con cada una de mis peticiones al pie de la letra, el trabajo es excelente. En algunas modelos veía algunas cositas o detalles que están al alcance de mis ojos, pero nada que deba preocuparme. Al final, fui el diseñador y le di mi aprobación completa de lo que ha realizado. —Estamos listos, espero que para mañana tengas en cuenta mis observaciones. —Claro señor Leroy, una vez más, muchas gracias por hacerme parte de este proyecto. El hombre extiende su mano y me soy cuenta que lucen muy impecables, así que la estreché y le sonreí. Estaba por marcharme a mi oficina para atender otros asuntos, no todo es moda, en este tipo de industria también se manejan números y ese es mi trabajo. Le di un último vistazo a las modelos y sentía que cada pieza era perfecta para ellas. —Nos vemos mañana, señor Leroy. —Así será. Un detalle más llegó a mi vista, razón por la que frené mis pasos, me di cuenta que en uno de los vestidos, en la pieza principal de nuestra línea, había una ligera mancha. —¿Qué es eso? —señalé desde lejos mirando hacia el pecho de la modelo. —¿Qué cosa, señor? —Eso, es una mancha, ¿no lo ve? El diseñador y su asistente se acercan aún más y se miran entre ellos. —Sí señor, esto parece una mancha de maquillaje, pero no se nota mucho, lo pode… —Claro que se nota, lo vi a simple vista. Necesito que ese vestido y los demás, estén impecables para mañana, y por favor, tengan más cuidado a la hora de vestir a las modelos. En especial con esa pieza, recuerde que será limitada la producción de ese vestido. —Sí señor. Ya mismo lo solucionamos. Salí del almacén y fui directo al elevador, gran parte de mi emoción por el avance que hemos tenido se vio afectado por ese detalle. —Patricia, necesito que una hora baje para saber si solucionaron lo del vestido —le digo a mi asistente. —Sí señor, parece que ya lo resolvieron, llamaron a una tintorería y parece que se harán cargo. Tuve el impulso de volver para hacerles de nuevo la advertencia, pero preferí solo sentarme frente a mi escritorio y revisar que la parte contable esté al día. Este tipo de eventos requiere de mucho dinero, tengo que verificar los informes que hicieron mis administradores y contadores, todo debe estar al día. El tiempo en mi oficina se fue volando, en un abrir y cerrar de ojos ya el sol se había ido. Tomé mi móvil y llamé a mi ama de llaves para saber si Juliette ya estaba en casa, al saber que la respuesta era sí, me apresuré para irme. Tomé mis cosas y fui directo al elevador, estaba por marca el botón del primer piso, pero luego quise dar un vistazo al almacén, solo para asegurarme de que el vestido se lo habían llevado. Iba caminando hacia el almacén cuando me empecé a dar cuenta de algunas cosas, primero; la puerta estaba abierta, eso hizo que juntara mis cejas extrañado y que de inmediato diera un paso la interior. En medio de los estantes y las diferentes cosas que están dentro de este lugar, noté algo más; había unos jeans y un suéter de baja calidad sobre el espaldar de una de las sillas. Quise acercarme para ver que era, pero en un reflejo, me di cuenta que había alguien aquí. Caminé hacia el fondo, hacia el área de los probadores, para encontrarme a una mujer usando la pieza principal de mi lanzamiento. El impacto fue tan fuerte, que no pude contener mi ira, ¿Quién podría ser tan atrevida para usar una pieza limitada de mi marca? —¡Oiga! —grité. La chica se sobresalta y en vez de disculparse o hacer algo para cuidar de la pieza que lleva puesta, lo que hace es correr. Sus movimientos bruscos hacían que me preocupara por la delicada tela. Esa mujer, es una espía, una ladrona, una usurpadora. —¡Oiga! ¡Deténgase! La mujer nunca se detuvo, fue mucho más ágil y rápida que yo. Por más que quise alcanzarla corriendo por las escaleras, ella logra llegar primero a la planta principal. Morí dos veces cuando la vi tirar sin piedad del vestido que se había atascado en las puertas del elevador. Sentía que era mi carne la que se desgarraba con cada tirón que daba. —¡Cierren las puertas! —grité al guardia que no se percataba de lo sucedía. Lastimosamente, reaccionó demasiado tarde, la mujer había logrado salir con la pieza principal de mi desfile. La preocupación me invadió en ese momento, el mundo se detuvo para mí. Llamé a absolutamente todos, sin importarme que ya estuvieran en sus casas. Me puse en cuclillas y tomé con la punta de mis dedos el trozo de tela dorada que había quedado en el elevador. —¡Necesito saber ya quien era esa mujer! Media hora más tarde estábamos todos frente a los monitores mirando lo que había pasado, en las grabaciones de las cámaras de seguridad había quedado el registro de los hechos. El diseñador del vestido, aún con su bata de dormir amarrada en su cintura, se acerca al monitor y dice: —Vaya, el vestido le quedó perfecto a esa mujer, se le ve mejor que a nuestra modelo. —¿Cómo dice eso? No ve que ella se robó el diseño. —¡Ya lo tengo, señor Leroy! —dice mi asistente apareciendo en la sala de control—. Efectivamente la tintorería envió a alguien por el vestido, acabo de hablar con la dueña y dijo que lo tienen en su poder. Fruncí mi ceño y no comprendí, ¿Quién demonios es esa chica y por qué se llevó esa pieza? —Dígale, que la quiero mañana a primera hora en mi oficina. Que traiga con ella mi vestido. —Sí señor, ya mismo le diré. Miré el trozo de tela que le había arrancado al vestido y sabía que todo sería un desastre. —Creo que puedo arreglarlo, si este es el único daño, podemos disimularlo. La única forma es remedar los daños que tenga, porque no puedo crear otro en tan poco tiempo. —No, no tienes que arreglar nada —dije en tono serio—. Cancelaré el lanzamiento, hasta que todo no esté perfecto, no haremos el lanzamiento, queda aplazada la fecha hasta nuevo aviso. —¿Qué? —dice más de uno. Tomé el trozo de tela y luego de magullarlo entre mis manos, lo lancé a la basura.
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