Y cuando pensaba que nada podía causarme dolor y sorprenderme al mismo tiempo, llega esto de la persona que menos lo esperaba. De la persona que llevo meses conociendo, de la que confío de una forma más haya de la amistad, de la que lo elegiría por encima de todo al pensar que era el único que conocía capaz de no temer a la hora de hacer lo correcto. El que me dio un beso por primera vez en una terraza, el que me aconsejo, el que me escucho, al que me entregue en cuerpo y por el cual siento muchas cosas. El que es todo lo que una vez dije que quise: Seguridad y protección, y de lo cual ya nada me queda claro al verlo frente a mí con su feliz esposa al lado. Mi esposo… Mi esposo… Mi esposo… Esas palabras se repiten en mi cabeza mientras que los veo felices uno

