Mientras camino por el desolado cementerio miro hacia la grama bajo mis pies, sintiendo el conocido dolor en el pecho al pasar entre tantas la pidas que solo me recuerdan que alguna vez las personas enterradas y representadas en ellas estuvieron más que vivas, que fueron amadas, que supieron vivir, que tal vez no lo hicieron y murieron antes de saber, algunas fueron felices otras no, pero al final todas terminaron en un mismo lugar. Avanzo con el rostro inexpresivo al mismo tiempo que levanto la mirada, viendo el verde oscuro de la grama en todo el lugar, el tono gris del cielo más las cientos y cientos de lapidas en un gran lugar que antes era un bonito prado, pero que ahora solo es un lugar que trae muchas penas y dolor a la gente que ha perdido alguien. No pasa muc

