Capítulo 14

1112 Palabras
Pone la música bajito, en un reproductor de música que encontró un día haciendo una misión. Es uno de sus pocos secretos, su reliquia humana. A él también le interesa muchísimo la vida en La Tierra, pero ha aprendido con el tiempo que no es su lugar. Hay paisajes maravillosos, es verdad, pero los humanos no son lo que parecen. De hecho, son las criaturas más malvadas del planeta. Encuentras traición dentro de la misma familia nuclear, robos, quitadas de vida, violaciones, abusos a indefensos animales, a niños… Andrew cierra los ojos al recordar todas esas cosas tan horribles. Un día su padre le mostró este lado del planeta, el día que Andrew le dijo que quería quedarse a vivir abajo, en una pequeña choza en medio de la playa. Es que el sentir la arena entre tus dedos, darte un chapuzón en el mar… son placeres exquisitos que no se viven en el cielo… Andrew despierta de sus pensamientos, al sentir la brisa marina chocando su rostro, por poco se da un clavado en el mar. Y la verdad es que si quisiera hacerlo, pero no quiere arruinar su reproductor musical. Al fin ha llegado a Bali, una isla en indonesia, reconocida por sus frondosas montañas volcánicas, sus playas y sus arrecifes de coral. Mira su reloj, aún quedan 20 minutos para cumplir con la misión de su hermano menor, eso quiere decir que hay tiempo para dar un paseo.  Llega a la orilla del mar, se viste automáticamente con un bañador turquesa con palmeras, el torso descubierto y unas sandalias marrones, justo había visto ese outfit en su misión de hace unos días, a un adolescente de Ecuador y realmente le quedaba bien. Va recogiendo algunas conchitas que encuentra en la arena, ama coleccionarlas, sabe que los humanos también lo hacen. Ve a una niña corriendo a lo lejos, tiene unos tres años, ¿Qué hace solita en la playa? Andrew voltea de lado a lado y es correcto, no hay nadie más alrededor. La pequeña va caminando hacia el mar, no cree que eso sea buena idea. Andrew corre a darle el encuentro y la carga en brazos, enseguida la pequeña hace puchero asustada de aquél extraño que la está cargando. —Tranquila, tranquila, no pasa nada. Solo no quería que te hundieras en el mar. —Yo di de nadar —dice la pequeña aún con un puchero, haciendo un gran esfuerzo por pronunciar bien la letra ´´s´´. —¿Estás solita? ¿Tus padres dónde están? —Emm… mis… —comienzan a llenársele sus ojos de lágrimas. —No, no, tranquila, no tienes que decir nada. Emm… ¿te llevo a casa? —No edtoy dola, edtoy con… —Con… —Conmigo —aparece una chica tras de Andrew haciéndolo estremecer. ¿A caso no era Daria? —¿Daria? —Esa soy yo… —le responde ella sonrojada, es la primera vez que ve a Andrew en paños menores. Irónico porque es un cupido… —¿Qué haces aquí? —Ella es Sofi, la estoy cuidando esta semana, su ángel guardián está de ´´vacaciones´´… —¿Vacaciones? No sabía que los ángeles tenían vacaciones… —Los guardianes sí, es agotador velar por estos diablillos 24/7 y más cuando no están bautizados… allí los demonios hacen de todo para sabotearlos. —¿Y Sofi no está bautizada? —No… sus padres no creen… —Oh —Andrew hizo una mueca —¿Y dónde están? ¿Por qué la han dejado solita? —Pues su padre es un idiota —Andrew abrió los ojos de par en par, jamás había escuchado a Daria decir una mala palabra. —Y su madre… su madre para llorando por el padre. Ambos son jóvenes, la tuvieron a temprana edad, no son nada responsables, bueno al menos la madre más… pero igual, es difícil. Espero que cuando me asignen a mi niño no sea tan complicado… —¿Cuándo te asignaran? —Creo que el siguiente mes… en fin, ¿tú que haces por aquí? No es muy común ver Cupidos aquí… —¿Ah no? —Son muy liberales, muchos vienen a vacacionar y a vivir la vida loca, tú sabes… —Oh, bueno de hecho vine a cumplir… —no sabe si debe decirle o no lo de su hermano, aunque es Daria, no cree que a ella se la vaya a escapar nada, además podría ser este su primer secreto juntos, aunque no, mejor no se arriesga —vine a cumplir una misión a una tal Danielle, no es de amor, al contrario, es de desamor. Verá a su pareja con otra en una especie de fiesta a la luz del sol. Creo que es un festival de cerveza… —Danielle, así se llama la madre de Sofi, no será Danielle Jones ¿no? Andrew revisa el papel, y si, efectivamente el flechazo va para una tal Danielle Jones. —No lo hagas Andrew, piensa en Sofi, por favor. Sé que te he dicho que su papá es un idiota, pero no lo hagas… —Daria, sabes que tengo que… eso no lo decido yo. —Podrías hacer una excepción, mírala —señaló a Sofi que jugaba con la arena —¿en serio quieres que el matrimonio de sus padres se termine? ¿En serio Daria le estaba pidiendo que no cumpla las normas? Eso lo desconcertó un poco, jamás había escuchado este lado de ella. —Igual el chico va a serle infiel, eso no lo decido yo Daria… lo único que haré será lanzar la felcha en cuanto Danielle lo vea… tengo que hacerlo… —Andrew mira su reloj, ya debería estar en camino. —¿Y si le mandas una paloma mensajera a tu padre? Solicitándole que… —Andrew deja de escucharla, sabe que tiene compasión de la pequeña, pero si algo ha a prendido Andrew a lo largo de los años es a no involucrarse. Quisiera hacerle caso a su amiga, pero sabe que no puede. —He intentado evitar cosas un millón de veces, no se puede, no s ele puede dar la contra a papá. Lo siento, tengo que irme. Se despide y sin más se va. Daria queda algo molesta y triste, sabe que si el quisiera si hubiera podido no lanzar esa flecha. Aunque bueno, probablemente hubiera traído serios problemas. Le da mucha pena, Daria conoce a los humanos, sabe que todos han sido niños pequeños e inocentes en algún momento, es la misma sociedad lo que los corrompe, solo espera que Sofi sea una niña de bien siempre. 
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