Sale de su habitación aún fastidiada por lo que acababa de pasar. No quiere que nadie la fuerce a hacer algo que no quiere, o que no está preparada aún. Resopla, ¿por qué los hombres tienen que ser tan apresurados con eso? Por un lado lo entiende, sabe que Mathias ya ha dejado de ser casto hace bastante tiempo, es obvio, supone que para él es normal querer tener relaciones, pero para ella no. Debe entenderla, sería su primera vez y esas jamás se olvidan. —Mia… siento lo de, ya sabes —le dice al verla nuevamente, se enfoca en sus ojos verdes, sabe que no le ha gustado su reacción —No debí apresurar nada, soy un idiota. Todo a su tiempo, lo tengo claro, ¿me perdonas? —le hace un puchero, un puchero que la cautiva y la hace derretirse internamente. —Que no vuelva a pasar ¿si? —Lo prometo,

