Romina Salgo de la ducha y escucho ruidos en mi pequeño estudio, me acerco con el alma en un hilo, adiós trabajo, adiós proyecto, adiós Carlo. Lo veo rebuscar en mis cajones, entre los planos, hasta debajo del teclado, encuentra algo y después de una revisión rápida lo escucho decir. —Su labor era revisar y aprobar los planos de los nuevos proyectos, tenía un récord intachable, entonces ¿porque la despidieron? —PORQUE NO LE GUSTÓ QUE LE DIJERA SUS VERDADES... —mi voz sale algo rasposa, pero me aguanto las lágrimas. Se gira a verme sin poder creer que estuviera hablando en voz alta, me ve severo, conforme avanza yo retrocedo, hasta que choco con la pared del pasillo. —Explicate, porque me niego a creer que todo lo hiciste a posta, dime que no entraste a mi casa buscando mi... —No

