13. Más

1288 Palabras

Romina Sus benditos cambios de humor me matan, primero me besa y se va sonriendo, a los segundos me ve y me gritonea, y ahora tengo sus dedos en lo más profundo de mi. La primer nalgada me dolió tanto, sentí mi piel arder, pero en la segunda sentí como un cálido líquido salía de entre mis pliegues. Como le hago ahora para salir de esta, si para empezar no puedo y en segunda, tampoco quiero. Es como si mi cuerpo deseara estar con él, como si todo el tiempo solo buscará su cercanía, y solo es el primer día, pero después de proclamarme suya, algo dentro de mi se enciende y sabe que no podré estar lejos de él. Mi mano sigue masajeando su enorme dureza sobre la tela, como deseo que él también estuviera como yo, pero es cruel y solo yo estoy a su merced. La verdad no me quejo, sus manos,

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