Romina Desperté con los brazos vacíos y la cama fría, mi pequeño nuevo amigo, se había marchado y decidí salir a buscarlo. Al abrir la puerta Anubis me esperaba y el fue, quien me indicó el camino, mi amiguito estaba en su habitación. Con la puerta entreabierta, me acerco y escucho la voz enojada del señor Adrián, así que termino de entrar y mi pobre Carlo corre a mis brazos. Lo envuelvo entre ellos y mi jefe sale demasiado molesto, llevo al niño a la cama, y siento que tengo que hacer algo. Le encargo a Anubis el cuidado de Carlo y salgo corriendo tras mi jefe, le alcanzo a mitad de escalera y le dejo en claro, que no voy a dejar que lastime a Carlo. Se que me he ganado mi despido, pero no iba a dejar que lo hiciera llorar, los pocos minutos que aún me quedan aquí, no lo voy a deja

