Ya se me había pasado el malestar por la altura de los primeros momentos que me impedían comer y saborear estas delicias culinarias. Aunque su sabor era muy diferente al que conocía de la cocina China en mi país. El guía nos comentó que fuera de aquí, adaptan los platos y los sabores a las costumbres del país donde van, pero que la autentica comida China en la que estábamos probando ahora, que esta se centraba en cuatro sabores, dulce, amargo, salado y ácido y que una buena comida consistía en un equilibro de esos cuatro sabores. A mí que la cocina no se me daba demasiado bien, aquellas palabras me sonaban a chino, pues lo único que me importaba es que estuviese rico, y variado, tal y como me lo ponen en el bar en que comía a diario. El que tuviese un correcto equilibrio de sabores, no e

