Con una sonrisa de superioridad, Yohji miró por el rabo de su ojo y se paralizó. Volteando su cabeza de una manera extraordinariamente lenta, él vio a Kyoko envolver con sus brazos al guardia de seguridad como si pudiera reservársela para él. – No lo creo –. Gruñó Yohji. Tasuki miró a Yohji cuando la atención del bastardo se volvió hacia Kyoko. Su error fue olvidar lo que estaba pasando a su alrededor. Utilizando esa ira, Tasuki lo pateó en las costillas lo más fuerte que pudo, esperando romper a Yohji por la mitad. Pensando rápido, Yohji agarró el pie de Tasuki y lanzó una mirada asesina a su aspirante a hermano de armas. Este era otro que pensaba que merecía a Kyoko más de lo que realmente la merecía. Él cambiaría eso ahora mismo. – ¿Tanto la quieres proteger? – gritó Yohji. Entonces c

