-No contesta -Lili había intentado alrededor de media hora tener conexión con su padre, la mañana seguía avanzando y se acercaba el mediodía- ¿Qué hacemos ahora?
-Partamos ahora -respondió Sam con seriedad, su semblante había cambiado drásticamente, había algo en su mirada que Lili nunca había percibido- si él quiere comunicarse que lo haga en el camino, Lili, llévala en el fénix no podemos perder más tiempo aquí esperando. Sé como llegar, me adelantaré un poco para ganar tiempo, nos veremos allí -su rostro tenía una mueca de ira, estaba realmente molesto pero Lili no entendía que lo tenía así.
-Sam ¿Está todo bien? -preguntó Lili, él ni siquiera la miró, únicamente desplegó sus alas y miró al horizonte- Contéstame por favor.
-¿Cómo le puedo transmitir esperanza al mundo cuando incluso en ocasiones yo la pierdo? -Sam soltó en voz baja mientras una lágrima se asomaba en su rostro.
-Lo lograrás -era la voz que Sam había escuchado en el paraíso, su expresión cambió a una de sorpresa y comenzó a buscar nuevamente con la mirada a quien hablaba- no me busques aún, pronto nos veremos, solo no dejes que esos pensamientos se adueñen de tu mente. El último rayo de luz debe brillar siempre en medio de toda la oscuridad que se adueñe del mundo Sam, no lo olvides nunca.
Sam dejó que aquella lágrima saliera acompañada de una sonrisa que marcaba su rostro; preparó sus alas, dio un vistazo a las chicas con el rabillo del ojo para percatarse de que estaban preparadas para partir, no dijo nada más y salió como una flecha. En el camino contemplaba el panorama que se extendía debajo, todo el mundo se caía a pedazos, los edificios se iban cayendo unos sobre otros, las personas corrían de un lado para otro, algunos hombre se golpeaban entre sí para lograr obtener provisiones para sobrevivir; las mujeres y los niños se ocultaban evitando cualquier conflicto. En otros lugares los volcanes calcinaban todo tipo de vida en las ciudades, eran pocas las personas que lograban escapar a la muerte en aquellos lugares; en otras partes las aguas se adueñaban del terreno completo, cuerpos de difuntos se esparcían por todo el panorama, al igual que en los lugares afectados por el fuego, en estas ciudades pocas personas salían a salvo, en botes o en tablones se podían ver a todos los que luchaban por mantenerse vivos; por último, otros lugares las ventiscas azotaban la tierra, torbellinos y tornados se paseaban por los diferentes rincones del planeta como si de una pasarela se tratara e iban vestidos con trajes hechos de personas que gritaban arrebatadas por el aire y la fuerza de aquellos fenómenos naturales. De todo ese panorama no había mucha ilusión de un mejor porvenir. Sam perdía poco a poco ese arranque de motivación que le había dejado aquella voz y la sonrisa desaparecía de su rostro.
-Sam, vamos, no te desanimes, mira una vez más, mira allí donde a penas logra llegar tu visión -Sam movió instintivamente la vista al frente, allá a lo lejos, a unas pequeñas islas que había en la región por la que sobrevolaba, estaba cerca de llegar al territorio heleno- ¿Lo ves? No todo el mundo está igual, esas personas son algunas de las pocas elegidas para sobrevivir -aquellas islas estaban intactas, las personas reían, bailaban y saltaban sin parar; los niños jugaban, los padres trabajaban, las madres cuidaban de los más pequeños, los jóvenes alegres cantaban, se amaban; el territorio parecía a parte del resto del mundo, ni una gota de lluvia, ni un temblor, ni una nube de ceniza y mucho menos un viento violento se asomaba por aquellas islas- sé que esperas que esto hubiera sucedido en todo el mundo, lastimosamente no puede ser así, tú mismo lo sabes, las personas no son justas unas con otras, la paz y el amor se han perdido; pero no del todo, es por eso que hay algunos que se salvarán.
-¿Quién eres? -fue lo único que alcanzo a pronunciar Sam para aquella voz, pero no recibió respuesta alguna- ¿Quién eres? -preguntó nuevamente en voz alta, la voz se había ido completamente.
-¡Sam! -era Lili, lo habían alcanzado rápidamente se acercaban con velocidad, pronto estarían a su par- Sam espéranos un poco, ya estamos cerca además, tengo noticias de papá -el muchacho frenó su velocidad para que las chicas pudieran alcanzarlo- Sam ¿Qué te pasó? -preguntó la chica cuando por fin estuvo junto a él.
-¿Qué pasó con tu padre? -preguntó Sam esquivando la pregunta de Lili.
-Pudimos, mejor dicho, pude comunicarme con él -Lili señaló el cuerpo de la otra chica, estaba inconsciente en el lomo del fénix- como siempre, sus palabras fueron un acertijo por resolver -Lili sabía que a Sam no le gustaba mucho hablar de lo que sentía y que le gustaba en cambio estar acompañado en eso momentos donde no se encontraba del todo bien, además que prefería mantenerse ocupado la mayor parte del tiempo, por lo que tener otras cosas de que hablar le venía muy bien.
-¿Qué dijo? -preguntó Sam nuevamente sin parar de moverse- ¿Ella está bien?
-Sí, está bien -respondió ella- solo estará así un par de horas según lo que dijo mi padre, al parecer mantener una conversación por medio de un oráculo es más agotador para un mortal que simplemente transmitir un mensaje. Como sea -Lili percibió un gesto de afán en la expresión de Sam- para resumirte lo que hablé con él es que, vamos en buen camino, esta musa nos puede dar una gran pista de como llegar a los sabios, lo malo de este asunto que ella fue una amante de mi padre, así que posiblemente no nos reciba de muy buen humor, al menos a mí supongo. Por otro lado, me dijo también que todo contacto divino con la tierra ha sido totalmente prohibido, él corrió el riesgo de comunicarse con nosotros únicamente para advertirnos al respecto de lo que son esos sabios. Sam, es muy peligrosa esta misión ¿Ninguno de tus hermanos puede ayudarnos?
-Lili -comenzó Sam- tu padre mismo lo dijo, el contacto de lo divino está prohibido, aunque alguno quisiera no podría, solamente yo tengo el contacto suficiente con lo terrenal para poder lograr esto -luego dijo para sí mismo- No puedo contarle que Ángelo se ofreció para ayudarnos, no me perdonaría el haber rechazado su ayuda. -luego, volvió a dirigirle la palabra- ¿Qué más te dijo sobre ellos?
-Resulta que más que sabios y guardianes son, al igual que otros celestiales, guerreros -comenzó a responder ella- aunque su tipo de lucha es en muchos casos más espiritual o mental que física, aún así hay algunos que son muy impulsivos por lo que no será raro que nos encontremos con alguno de ellos que nos quiera enfrentar en un combate -en ese momento pausó un segundo- ¿Cómo los enfrentaremos sin armas ni armaduras?
-No tengo respuesta para eso -respondió Sam- tampoco sé si Hefesto este disponible para ayudarnos esta vez, es un exiliado del olimpo, pero sigue siendo de sangre divina, de seguro su actuar también está limitado.
Sam y Lili se quedaron en silencio con la mirada perdida; luego de un par de minutos apresuraron el vuelo y llegaron a la tierra de los helenos, allí la otra chica recobró la conciencia y llegaron al lugar donde se hallaba la colina de las estrellas. Era una montaña altísima, casi tan alta como el purgatorio, aterrizaron al rededor de mediodía en la base de la montaña, desde aquella perspectiva la colina se veía demasiado empinada.
-Será una subida interesante -declaró Sam- bueno, no perdamos más tiempo aquí.