La colina de las estrellas

1700 Palabras
Subir la montaña era tarea para valientes, era tan inclinada que no todos podían subir, además, la densidad del aire era tal que Sam no lograba levantar el vuelo por cual debían escalar hasta lo más alto, no había lugar para descansar y retomar fuerzas para seguir. Lili y la otra chica subían con más calma, no tenían la fuerza suficiente para igualar el paso de Sam, además el oráculo estaba recién retomando su energía luego de haber recibido al Apolo en su cuerpo. -¡Sam! -gritó la chica- ¿Aún falta mucho?  -No lo sé -respondió el muchacho que estaba unos diez metros más arriba que ellas- no logro ver la cima -volvió su mirada al suelo e hizo un cálculo rápido para medir que tanto habían avanzado- parece que llevamos buen camino, no creo que nos falte más de la mitad. -¿Qué tan bueno eres para los cálculos? -volvió a preguntar la chica. -No confíes mucho en lo que diga -respondió Lili antes de que el muchacho pudiera decir algo- Sam nunca ha sido bueno con los números, le va mejor con las artes que con las ciencias exactas -Sam soltó una carcajada afirmativa. -Ya veo -agregó la otra chica. -Pero, no te preocupes -añadió Lili- en esta ocasión es verdad lo que dice, hemos avanzado mucho, aún así nos falta un poco más de la mitad. Si mantenemos este ritmo tardaremos un par de horas más en subir, eso si en el camino no se hace más difícil la escalada ya sea porque el aire se haga más denso o, porque la colina se ponga más inclinada, lo cual parece que sucederá. fíjate como cada vez nuestros pies parecen quedar colgando y solo nos sostenemos con las manos -no habían dejado de avanzar incluso cuando hablaban, Sam que iba más adelantado se sostenía únicamente con sus manos, sus pies estaban suspendidos en el aire- ¡Maldición! Exclamó Lili. -¿Qué ocurre? -soltó la otra chica mirando en la misma dirección que Lili. -La colina parece haber duplicado su tamaño -Lili había puesto su mirada en la cima de la colina, esta se extendía por encima de las nubes y daba la impresión de ser cada vez más alta- si esto sigue así no podremos aguantar mucho más, además, soltarnos no es una opción. Moriríamos a causa de la caída. ¡Sam! -Sí, te escuché -declaró el muchacho- solo veo una opción posible, pero es muy peligroso, no lo hemos probado con otras personas, solo tenemos una posibilidad, si fallamos, moriremos los tres ¿Qué dices Lili? -Avancemos un poco más, cuando sientas que no puedes avanzar más... -Lili hizo silencio un instante- recurriremos a esa opción. -¿De qué están hablando? -preguntó la otra chica desconcertada.  -Sam y yo hemos estado practicando una técnica de transporte -contestó Lili- a veces volar es un poco agotador para él y en algunas ocasiones se mueve a través de todos los planos dimensionales lo cual lo agota aún más; por mi parte, gracias a ciertos poderes que heredé por mi padre puedo potenciar ciertas cualidades en él por un corto periodo de tiempo -la otra chica la miraba atentamente mientras ella hablaba y buscaban la manera de acercarse a Sam que redujo un poco la velocidad para poder evitar avanzar en falso evitando el riesgo de caerse- en resumen esta técnica lo que hace es que permite que mi poder incremente la resistencia de Sam al poder divino que hay en su interior permitiendo que lo pueda utilizar casi ilimitadamente por unos cuantos minutos, de esta manera puede moverse a voluntad a través del tiempo y del espacio; hemos hecho algunos intentos entre nosotros y en distancias cortas para evitar algún accidente.  -¿Creen poder controlarlo en este momento? -preguntó la chica, Sam y Lili se miraron fijamente por un par de segundo sin decir nada más- chicos ¿Pueden hacerlo?  -Eso es lo que no sabemos justo ahora -sentenció Lili. Sam se sintió impotente, debía lograrlo, nadie más que él estaba destinado a lograr hasta lo imposible pero ese día no se sentía con la confianza suficiente para lograrlo, su cuerpo no le respondía como quería, su mente estaba en otro lugar como perdida, su corazón palpitaba sin ritmo agitado por el movimiento y su alma, su alma estaba agotada, no lograba saber porqué simplemente estaba así; quizá debido a los últimos acontecimientos en los que sintió el abandono de sus hermanos, donde parecía que su relación con Lili estuviera fragmentada, donde su propio ser se estaba dividiendo en múltiples seres. Nada parecía encajar en él. -Sam, ¿Por qué te estás dejando caer tan fácilmente? -era nuevamente aquella voz, Sam sintió un impulso interno, un arranque energético en lo más profundo- tú sí puedes hacerlo, no te limites, no lo pienses tanto, déjate llevar y hazlo.  Aquella voz le transmitía todo lo que había perdido en los últimos días, no lograba descifrar de quien se trataba pero confiaba en la voz, confiaba en sí mismo cuando escuchaba lo que le decía. - Lili -dijo Sam y ambas chicas lo miraron- vamos a hacerlo, necesito que confíes en mí y tú también -se refería al oráculo, el semblante del querubín había cambiado, emanaba un espíritu de seguridad, confianza y autoridad- si no lo hacemos no lo lograremos. Sam desplegó sus alas que no podían mantenerse firmes pues la gravedad las empujaba fuertemente hacia el piso, aún así el muchacho hacía su mayor esfuerzo para que no le tomaran ventaja y él terminara cayendo por culpa de sus alas; por su parte Lili se ubicó justo al lado de Sam, con dificultad estiró su mano derecha poniéndosela en el hombro, Lili dependía ahora de la fuerza de una de sus manos y del equilibrio de Sam para no dejarla caer, cuando el contacto fue seguro al rededor de la chica se creó un aura del color del sol que se intensificaba poco a poco. Por su parte, al rededor de Sam apareció un aura color lunar, en su caso esta aura tenía una gran intensidad desde el inicio. -No dudes Sam, no dudes de ti mismo, puedes hacerlo, tú puedes -Sam hablaba para sí mismo- concéntrate en lo que quieres lograr y saca todo ese poder.  De pronto, el aura de Sam no era monocromática,  sino que parecía una arcoíris, múltiples colores la conformaban, lo mismo pasó con sus alas, se llenaron de todos los colores del arcoíris; su cuerpo también cambió, sus músculos crecieron, su estatura también aumento y su voz parecía hablar directamente a la cabeza de las dos chicas por lo profunda que era. -Muy bien -dijo él- Lili déjate caer sobre mí -la chica, sin soltar el hombro de Sam se recostó por completo en él y cayó como inconsciente- ahora, tú abraza mi cintura con fuerza, este será un viaje movido -la otra chica se aceró más a él e hizo como le había indicado. Sam se soltó de la colina y caía en picada, la chica abrazada a Sam soltó un fuerte grito, cayeron por unos diez segundo, al undécimo segundo se creó una grieta dimensional bajó sus pies, la atravesaron y en el duodécimo segundo estaban en el amplio cosmos, al décimo tercer segundo una nueva grieta apareció, al décimo cuarto segundo caían dentro de esta segunda grieta apareciendo en la cima de la colina de las estrellas, al décimo quinto segundo planearon por todo el cielo rondando la colina hasta que al final descendieron suavemente en una roca. Cuando tocaron tierra, Lili volvió en sí, Sam volvió a su estado natural y quedó inconsciente; la otra chica quedó en un estado de shock. -Él te lo advirtió -anunció Lili- el viaje es un poco movido -luego se acercó al cuerpo de Sam y le dijo como en un susurro- lo hiciste, lo lograste, eres maravilloso -luego lo besó en la frente y volviendo con la otra chica siguió hablando- muy bien, ya estamos aquí ¿Dónde se supone que está esa musa?  -¿Qué fue lo que dijo mi señor Apolo al respecto? -preguntó la otra. -Dijo algo sobre una luz estelar y una piedra como el orbe -respondió Lili sin interés- pero no sé a que se refería con eso ¿Sabes algo al respecto? -Lili miró fijamente a la chica y está puso los ojos en blanco y parecía estar levitando- papá ¿Eres tú?  -Lili -Apolo hablaba por medio de la chica- ¿No pusiste atención a lo que te dije?  -¿Cómo pretendes que te preste atención si todo lo que dices son acertijos imposibles de resolver? -respondió Lili con furia. -No es ningún acertijo -respondió el olímpico- la luz del orbe mostrará la entrada dispuesta en la piedra estelar. Es  muy simple. -Bueno, no es que eso tenga más sentido de lo que yo estaba postulando -declaró la chica- en todo caso ¿Qué haces aquí? Creí que no volvería a saber de ti en mucho tiempo. -Este es un espacio libre de la influencia de los sabios, así que no pueden hacer nada para impedir que este aquí  -se explicó él- además fui yo quien le dio este lugar a la musa que lo habita, fue un  regalo por todo lo que vivimos juntos. -Te agradecería que no hablaras de tus amantes conmigo, es demasiado irritante, por cierto, y debes irte, su cuerpo no lo aguantará -sin decir más Apolo abandonó a el cuerpo de la chica y este cayó inconsciente- genial, ahora estoy yo sola, de acuerdo, buscaré esa entrada. -No te preocupes niña -la voz de una mujer se presentó por la espalda de Lili- no es necesario que busques nada, supongo que tú y tus amigos vienen a buscarme, pues bien, aquí estoy -la muchacha no se atrevía a girar su cabeza- imagino que tú eres la hija bastarda de Febo, dime ¿Cuál es tu nombre? -Me llamó Lili -estaba ardiendo de la ira, nadie le había dicho nunca que era una bastarda- y tú no tienes el derecho de tratarme de esa manera señora de la astronomía, Urania.
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