-Bueno, al menos tienes un poco de prudencia -declaró Urania- no eres tan grosera para ser una bastarda.
-Deja de llamarme así -ordenó Lili dándose la vuelta para quedar de frente a Urania. Era una mujer que aparentaba unos cuarenta años, tenía el cabello oscuro como la brea, sus ojos de un color café muy oscurecido y su labios carmesí resaltaban con el tono de su piel pálida; llevaba un vestido azul celeste y unas sandalias del color de la plata, a pesar de la edad que aparentaba se mantenía bien conservada pues la belleza de su cuerpo se parecía a la de una mujer joven- no es que tú puedas darte el título de ser muy digna, después de todo fuiste una más de las amantes de mi padre, una ramera más de su sequito.
-Lili... -Sam habló con una voz a penas audible, seguía débil pero ya había recuperado la razón e intento ponerse en pie- por favor. sé un poco más prudente, recuerda que estás delante de una musa -se levantó con un movimiento rápido lo cual ocasionó que perdiera el equilibrio y que su visión se tornara borrosa, haciendo que se tambaleara a punto de caer nuevamente, luego de un par de segundos recupero tanto el equilibrio como la vista, luego se dirigió lentamente donde se encontraban ambas mujeres, se apoyó un poco en el hombro derecho de Lili y se incluyó en la conversación- Disculpe las molestias que ella le ha ocasionado señora de la bóveda celeste. Muchas veces sus impulsos tienden a perder la razón de sus palabras, le suplico que no vaya a tomar represalias en su contra.
-Sam, por todos lo cielos -le riñó Lili notoriamente molesta, nunca le había gustado ese lenguaje tan formal y odiaba la forma en la que el chico lo usaba -deja de hablar así.
-No le pongas cuidado querido -se interpuso Urania ante el comentario de Lili, la musa estaba anonadada con las palabras del joven.
-Le agradezco su actitud actual mi señora -dijo Sam con una pequeña reverencia- sabrá usted que nos encontramos aquí para solicitarle un favor especial, sabemos que no son bien recibidos los visitantes en su morada y que esta irrupción no es muy cortés de nuestra parte, por lo cual pido una disculpa.
-No te preocupes muchacho -Urania parecía haberse elevado en un pedestal pues su pose y actitud se hicieron más prepotentes lo cual a Lili hacía que le hirviera la sangre- sus disculpas son aceptadas y cuéntame ¿Cuál ese favor que deseas solicitar?
-Nuevamente le presento mi agradecimiento por aceptar mis disculpas mi bella señora -Sam completó su agradecimiento inclinando levemente la cabeza, acto seguido se separó de Lili y se acercó un poco más a la musa- Sabemos que es usted la señora del firmamento y concede a todo quien la invoque el conocimiento sobre las estrellas, queremos pedirle fervientemente que nos otorgue el conocimiento de la ubicación de las doce estrellas principales ¿Dónde podríamos encontrar la luz de estas estrellas y de los sabios que las representan?
-Mi preciado muchacho, tus palabras son dulce melodía para mi oído -comenzó a decir Urania- sin embargo y muy a mi pesar no puedo darte la precisión de esa información en este momento, como bien sabrás, los sabios han tomado una decisión trascendental para la r**a humana y han decidido aislarse a sus estrellas, es decir, no es posible que alguien llegue a ellos en esta dimensión, la única forma de localizarlos es por medio de un contacto estelar.
-No se moleste mi señora si le pido entonces otro favor -dijo Sam y la musa le concedió la oportunidad de continuar- ¿Puede usted indicarnos de que manera se hace ese contacto con ellos?
-Por su puesto querido, ven conmigo -Urania dio media vuelta e hizo una seña a Sam para la que la siguiera, el muchacho miró a Lili y esta asintió de mala gana para que él fuera con ella.
Lili se quedó junto al oráculo quien estaba recuperando la consciencia justo en el momento que Sam y Urania se alejaron. Sam caminaba a cierta distancia de la musa, contempló el lugar por primera vez desde que despertó, era todo un inmenso jardín, había flores de todas las especies existentes en el mundo, incluso aquellas que crecían en condiciones muy limites crecían allí en un bioma diferente, por lo que se encontraban climas polares, desérticos, tropicales y templados, todos en el mismo lugar, era un espectáculo de otro mundo. llegaron a un montículo sobre el cual había una mesa, en aquella mesa descansaba un mapa de todo el cosmos. Sam se acercó a él y comenzó a reconocer cada una de las constelaciones que habían allí marcadas.
-Como puedes ver, en efecto las doce constelaciones de los sabios están en una misma línea tal como la tradición lo marca -comenzó a declarar Urania- pero, no están tan cerca como parece, es una travesía ardua el moverse por ellas, tanto para llegar desde la tierra como para cruzar entre ellas. Por cierto, puedes dejar de usar ese lenguaje tan sofisticado, después de unos minutos ya es aburridor hasta para una divinidad.
-¿Quieres decir que la residencia de cada sabio se encuentra en la estrella de su constelación? -preguntó Sam y la respuesta de la musa fue directa con un gesto afirmativo de su cabeza- ¿Cómo podríamos llegar nosotros allá?
-Bueno, para un mortal es algo prácticamente imposible a menos que tenga la bendición de una divinidad, por lo cual vería optimo que abandones esta aventura, no veo en ti la bendición de una deidad tal como sí la tiene tu compañera -Urania anunció esas últimas palabras con desagrado.
-Lo siento ¿Qué estás diciendo? -Sam preguntó con cierto desagrado y desafiante le añadió una pregunta más -¿Sabes quién soy?
-Bueno, ahora que lo mencionas no tengo idea de quien eres -respondió ella mirando a Sam de la misma manera que él la miraba- Dime muchacho ¿Quién eres tú? - Sam bajó un momento la mirada al mapa que tenía delante, marcó la constelación de la virgen con su dedo índice y soltó una pequeña risita- ¿De qué te ríes? Responde.
-Soy uno de los que se levanta sobre los humanos y demonios, incluso tengo un poder superior a muchos ángeles; soy aquel que lleva la esperanza de la mano; un maldito para algunos celestiales y el más bendito de los que tienen sangre infernal -Sam levantó nuevamente la mirada y desplegó sus alas las cuales seguían conservando su aspecto multicolor, al tiempo que esto sucedía, una leve aura azul le rodeó el cuerpo- mi nombre es Sam, soy el portador de la esperanza.
-¡Oh! -dejó escapar la musa, su rostro reflejaba gran sorpresa ante esa revelación delante suyo- Así que eras tú esa presencia divina que sentí cuando llegaron, creí que era por la ayuda que Apolo le estaba dando a su hija, pero creo que me equivoque, eso explica porque ella atendió con tanta facilidad a tus palabras, eres el que está a cargo.
-Bueno, no es así, es algo más complicado que solo eso, pero de alguna forma se podría decir que sí estoy a cargo, aunque la verdad no me gusta presumir sobre eso -declaró Sam replegando sus alas nuevamente- dime pues ¿Cómo podemos lograr eso que queremos hacer?
-Está bien, como dije no es una travesía fácil para un mortal, pero ya que veo que todos ustedes son protegidos por los divinos, no creo que tengan problemas para enfrentarse a este viaje. Lo que les aconsejo es que empiecen en el mismo orden que marca el ciclo zodiacal, si bien aparecen dibujados como una elíptica perfecta, la verdad es que su ubicación es más como un espiral que se va alejando de la tierra rumbo al vacío y la constelación más cercana a la tierra es Aries, no se confíen, que sea el primero no asegura que sea el más fácil de todos.
-Hablas como si supieras cual es nuestra intención o como si fuéramos a enfrentarnos a ellos -Sam tenía una actitud sospechosa.
-¿Por qué otra razón estarían pidiendo información para llegar a ellos? -respondió Urania- Digo, el mundo se está cayendo a pedazos y si tú eres el portador de la esperanza como dices, no creo que estés buscando consejo.
-Bueno, en eso tienes razón -concedió Sam- bien continua.
-De acuerdo -asintió la musa- Según mis conocimientos, al ser tú un ser divino, tienes una estrella protectora, supongo que será Virgo según señalaste en el mapa al hacer tu dramática presentación. Estás de suerte, normalmente los sabios son más benevolentes con alguien que es de su misma constelación. Eso sí, debes tener cuidado con los otros sabios que compartan afinidad elemental, será más complicado para ti vencerlos. Por otro lado, ellas también deben tener su marca zodiacal, de lo contrario no podrán acercarse a ellos.
-Eso lo tengo claro, pero no he logrado que alguna divinidad las declare como protegidas por sus estrellas ¿Tu podrías hacerlo?
-Por supuesto, sería para mí un placer -Urania se sonrió ampliamente- es de las cosas que más me gusta de ser la señora de las estrellas, estas ceremonias son las mejores. Vamos, cuando eso esté listo les contaré la forma más rápida de llegar al sabio de Aries.
Sam y Urania regresaron con Lili y la oráculo que ya estaba completamente recuperada. Lili comenzó a mirar con seriedad a la musa, aún estaba molesta por la forma en que se había dirigido a ella.
-Lili -dijo Sam cuando estuvieron cerca de ellas- de verdad necesitamos darte un nombre, no es cómodo solo saludar a una y a ti dejarte sin saludarte, y decirte oráculo es demasiado impersonal -declaró el muchacho dirigiéndose a la otra chica- espero que sí estés pensando en un nombre- la chica afirmó levemente con la cabeza- muy bien chicas, necesitamos saber cuales son sus afinidades zodiacales, así será más fácil nuestra travesía por el zodiaco. Debemos otorgarles sus marcas para que podamos estar todos reconocibles para los sabios, eso nos dará más ventajas y pruebas en cada constelación. Lili comienza tú ¿Cuál es tu constelación?
-Leo -anunció la chica.
-La estrella del rey de los felinos será tu guardiana -proclamó Urania. Al momento el brazo de Lili ardió y la marca del león apareció en su brazo quemando la manga de su camisa, la marca lanzó una pequeña llama y luego se aplacó, Lili quedó con un fuerte dolor en aquel lugar.
-Listo, ahora es tu turno -Sam miró a la otra muchacha -¿Sabes cuál es tu constelación?
-Creo... -ella divagó un poco- No recuerdo con exactitud cuando nací... Pero si la memoria no me falla es la constelación del escorpión.
-Muy bien -declaró Urania- nos daremos cuenta si la marca aparece, en tu hombro. La estrella del aguijón carmesí te protegerá -No pasó nada en unos segundos, todos se miraban desanimados pues no hubo manifestación en ese momento, luego de un rato, surgió una corriente de agua del hombro de la chica y la marca del escorpión apareció majestuosa en la chica, unas gotas de agua se resbalaron por su mano y allí quedó la señal de su constelación. A diferencia a como pasó con los otros dos, la chica no sintió ningún dolor y no hubo sensación de quemadura- solo les haría falta un elemento aire y estarían completos para enfrentarse a los sabios con cada elemento.
-Creo que así estamos bien -anunció Sam- ahora sí, danos por favor los últimos detalles de como llegar a ellos.
-Deben hacer un viaje cósmico, la manera más fácil de hacerlo es en una embarcación, hay quienes comparan el cosmos con el océano y celestialmente tienen razón, su deber será embarcarse en algún navío para hacer ese viaje -al ver la cara de desconcierto en ellos añadió- afortunadamente el mío está disponible, pueden tomarlo si desean.