-¿No había manera de hacer esto más terrorífico? -Iris estaba demasiado asustada al entrar en la orbita de Tarf, la estrella mayor de Cáncer- ¡Un cementerio! ¿Enserio?
En efecto, la luna que hacía de residencia para Raven, la sabia de Cáncer; era un ambiente aterrador por donde se mirara, desde las lejanía de la constelación hasta su interior, todo transmitía ese ambienta a muerte y destrucción; el clima frío, pesado y rodeado de una niebla oscura hacía la combinación perfecta con el resto de la constelación.
-Bueno -comentó Sam- sino recuerdo mal, la guardiana de esta constelación debe la mayor parte de su saber a lo que hay en el mundo de los muertos, no sería de extrañar que precisamente su ambiente favorito sea este.
-Entiendo eso -declaró Iris- pero, para mí el lugar menos apropiado para vivir sería un cementerio, con este olor a putrefacción, este clima. No, definitivamente tengo otras preferencias.
-A mí no me parece tan malo -confesó Lili- no sé, siento que transmite un ambiente de paz, dejando de lado el olor claro está ¿Por qué huele tan fuerte? En los cementerios de la tierra no se siente tanto el olor a muerte.
-Es porque no es un olor que venga de los muertos -respondió una voz femenina a la lejanía, era una voz suave parecía casi un silbido- más bien es el olor de la vida.
-¿Cómo es posible que la vida tenga este olor? -preguntó Iris tapándose la nariz, de verdad no aguantaba estar allí- No tiene sentido, la vida es algo hermoso.
-Ya veo -sentenció la voz que se fue haciendo más fuerte- así que tenemos por aquí una Escorpio, lamento decirte que los tuyos no son muy perceptivos como creen serlo; además, mira, ellos dos están muy cómodos al respecto -Sam y Lili no la estaban pasando tan mal como Iris- al parecer tus sentidos denuncian lo que realmente sientes por el resto del mundo.
-¿Qué quieres decir? -preguntó la chica de Escorpio- Hablas muy enredado, sé más clara con lo que dices.
-Es sencillo -dijo la voz que se fue condensando cada vez más y una figura fue surgiendo entre la niebla, era una silueta femenina, rodeada de pequeñas sombras voladoras- para ellos y su cercanía con el mundo han creado una cierta afinidad o resistencia con el olor de los vivos, en el caso de esta chica claramente es resistencia ¿No es así? -se refería a Lili quien parecía estar aguantando su respiración por momentos- En cambio, este chico tiene una compatibilidad con el ambiente más alta -Sam estaba tranquilo, podía sentir el hedor como las otras, pero a diferencia de ellas no sentía ningún malestar- En cambio tú, la estás pasando fatal, es claro que tu contacto con los humanos no ha sido muy bueno.
-No tienes idea -confesó Iris casi asfixiada- ¿Podrías al menos ayudarme a no sentirme así?
-No puedo -respondió la voz saliendo entre la niebla, era Raven, una mujer de piel morena, con ojos claros como la luna, tenía el cabello largo, liso y suelto, llevaba un vestido morado ceñido al cuerpo dejando ver la figura de una mujer con gran atractivo físico, sus pechos levantados, cintura un poco chica, glúteos bien definidos, muslos anchos; llevaba además una capa oscura que le servía para cubrir su cuerpo- Es algo que solo tú puedes controlar, pero puedo hacer que tengas una mejor respiración así al menos el olor no te afectará para respirar -movió sus dedos frente a la chica y generó a su alrededor una especie de disco de aire que hacía de barrera para que Iris pudiera escapar un poco de ese ambiente- con eso será suficiente por ahora -luego se dirigió a los otros dos- espero que su visita no sea muy extensa, ella no aguantará mucho ¿Qué tiene contra la humanidad? Se supone que ustedes vienen a salvarla, pero ella parece que la odie, ¿Esa es su prueba para hacernos cambiar de opinión? Conmigo no va a funcionar.
-No es como tú lo imaginas -declaró Sam, Raven lo miró indicándole que se explicara- primero que todo, ella no es la prueba de nada, es nuestra compañera y es una persona maravillosa; en segundo lugar y posiblemente a eso se deba su reacción a este olor; estuvo apartada de la humanidad toda su vida, era oráculo de Apolo por lo cual su relación con las ha sido meramente instrumental, la han usado toda su vida, aún así, no le guarda ningún rencor a esas personas, pero no ha tenido una buena relación con el mundo.
-Ya veo -confesó Raven- lamento mis palabras al respecto entonces, pero no del todos, después de todo ha insultado mi casa y eso es imperdonable, así que más les vale que tengan razones suficientes para que tenga sentido este encuentro.
-Antes de nosotros decir algo más -dijo Lili- permítame preguntarlo ¿Cuál es su posición frente al juicio y por qué tomó esa postura?
-Mi posición -respondió la bruja- evidentemente a favor de la extinción de la humanidad y mis motivos son muy simples. Los seres humanos se creen eternos, gastan sus vidas buscando extenderlas sin sentido, le temen a la muerte y huyen de sus destinos muertos de miedo; no valoran la vida ni propia, ni ajena; no valoran en lo más mínimo el regalo de estar vivos, discuten día a día sobre el sufrimiento que tienen en sus vidas queriendo un bienestar fantasioso en lo material ¿Dinero, riquezas, tesoros? No son más que basura, miran a su al rededor, aquí llegan todos esos gastos, no son más que basura y los humanos no han entendido eso, la verdadera riqueza no está en las cosas que poseen, la verdadera vida no está en tener todo el dinero, todo el poder o toda la fama del mundo, todo eso lo perderán un día por los mismos azares que les permitieron obtenerlo, lo único que tendrán para siempre es lo único que no pueden comprar y como no tiene un precio monetario lo malgastan, lo acaban, lo destruyen, lo desvalorizan ¿De qué estoy hablando? Pues de la vida misma, de las personas, de los conocimientos, de los sentimientos ¿Creen que los muertos añoran regresar a la vida para conseguir lujos? se equivocan si creen eso; solo desean una oportunidad para valorar de verdad sus vidas, para darle un verdadero valor a eso que muchas veces descuidaron -los muchachos sintieron que sus ojos se llenaban de lagrimas, Raven no les daba la cara, miraba las lapidas que la rodeaban sin levantar la vista- lo más curioso de todo es que las personas que más quieren recuperar sus vidas son aquellas que se quitaron así mismos la posibilidad de vivir, sufren en la muerte por haber desperdiciado sus vidas y haber llegado al punto de decidir quitarse su propia vida. Díganme entonces ¿Cómo no estar de acuerdo con la decisión de erradicar por completo una r**a tan desagradecida e idiota? -todos estaban mudos, no tenían ni una sola palabra para responder, Raven ni siquiera se atrevió a mirarlos pero sabía a la perfección cual era su expresión- ¿Lo ven? Ni siquiera ustedes pueden refutar eso.
-Así es -confesó Sam limpiándose las lagrimas y tragando saliva- resulta muy difícil, pero antes de darte una respuesta quiero pedirte un favor -el querubín se quedó muy serio, tomó una postura autoritaria que lo llenó de valor y desplegó sus alas- mírame a los ojos cuando me estés hablando -la voz de Sam sonó en toda la constelación del cangrejo, era un torrente de voz potente, firme y autoritaria- ¿Por qué no nos das la cara cuando hablas?¿Qué tratas de esconder Raven?
-No intento esconder nada -respondió la bruja con la piel erizada al sentir lo que Sam transmitía en ese momento- simplemente no me place verlos a los ojos.
-¿A qué le temes guardiana? -volvió a preguntar Sam- ¡Levanta la mirada! -Raven no pudo resistirse al aire de poder que transmitía el querubín al hablar y levantó el rostro para verlo a los ojos- Así es, imagine que también tenías esa reacción en tu rostro -Sam miró fijamente los ojos de Raven, contenían las lagrimas con fuerza ni siquiera se asomaban por un lado, estaban totalmente retenidas en el interior de la mujer- déjame ver ¿Qué es lo que en verdad guardas en tu corazón? -ella intentó hablar pero Sam no se lo permitió- No es necesario que lo digas, solo no dejes de mirarme a los ojos.
-Lili -Iris se acercó a la otra chica- ¿Qué le pasa a Sam? -aparte de haber desplegado un par de alas, el muchacho tenía un par adicional, en total, de su espada salían cuatro alas de color azul grisáceo, además había incrementado su tamaño y estaba levitando unos cincuenta centímetros del suelo, por último su cuerpo desprendía una luz dorada tenue, pero que servía para alumbrar todo el lugar.
-Esta es su forma celestial -respondió la chica- Es un estado en el que Sam saca el poder como querubín, en este estado puede acceder a la verdad del alma, un poder que le permite ver el corazón y el alma de la persona que tiene en frente solo mirándola a los ojos -Lili descubrió a Iris mirando fijamente a Sam y con intención de acercarse a él- no te acerques, eso puede afectar su concentración.
-Pero, parece que está sufriendo -riñó la chica.
-Así es -Iris abrió sus ojos como platos- a él no le gusta usar su poder como celestial, prefiere hacerlo lo más humano posible, aunque se ayuda mucho de ciertas habilidades que tiene; pero esta fase y este poder solo lo usa ante un rival que este amenazando directamente lo que él defiende, en este caso, la vida humana. Claro que sufre, quiere demasiado a la especie humana, aprecia la vida y sobre todo, su deber de llenar esas vidas de luz, esperanza, amor; todo eso le duele cuando alguien pretende dañarlo. Míralo bien, ese es el poder del portador de la esperanza.
-¡Para! -gritó Raven luego de unos minutos- ¡Por favor, para! -gritaba como una niña pequeña, apartó la mirada de Sam y rompió en llanto- ¿Cómo pudiste?
-No dejaré que nadie se meta con algo tan valioso como la vida de las personas -respondió Sam sin perder su poder- además, resulta muy hipócrita de tu parte hablar de esa manera de la vida y querer extinguirla, ahora comprendo porque lo ves así. Todos tus seres queridos en la tierra yacen aquí, las personas que en algún momento amaste están aquí enterradas, por eso te especializaste en conocer la muerte y la vida, buscabas restaurar sus vidas porque te sentiste impotente ante su muerte, incluso intentaste quitarte la vida pero Él no lo permitió ascendiéndote a lo que eres ahora -la bruja lo miraba con ira- crees que es injusta la vida, la valoras y aprecias todo lo que tienes pero al mismo tiempo detestas la forma en la que otros la viven, no odias a las personas sino su concepción de la vida y de la muerte. En vez de apoyar su destrucción, ¿No te parece mejor darles una mejor conciencia de lo que es la vida?
-¡Esas criaturas nunca aprenderán a valorar la vida! -gritó ella y lanzó una bola de energía de sus manos pero Sam la paró con una mano- Ellos mataron a estas personas, no tienen redención y nunca cambiarán su visión de la vida.
-Hablas desde el odio -sentenció Sam- no desde la razón, te haces llamar sabia, pero solo eres una sentimentalista.
-¡Tú no tienes derecho a tratarme de esa manera! -chilló Raven, se lanzó a sí misma en un ataque contra Sam pero Lili se puso en medio frenando la embestida de Raven.
-Siento pena por ti -dijo Sam.