Golpes, gritos y maldiciones sonaban de un lado a otro; Deimo y Lili se envolvieron en una pelea rondando por toda la catedral. Sam e Iris estaban congelados en su sitio deslumbrados por el arrebato de poder que tenía Lili en ese momento, Fobo a su lado los cubría de un posible desvío de fuerzas en el combate.
-¿Qué le pasó? -preguntó Sam al sabio- ¿Qué le hiciste a Lili?
-Yo solo la curé -respondió él- supongo que su poder se reactivo al estar completamente aliviada y liberada de esa carga emocional que traía desde su encuentro con Alcyon o precisamente esté terminando de soltar esa carga y el sentirlos a ustedes en peligro la hizo despertar su poder.
Hubo un gran choque y la chica salió disparada hacia el altar, Deimo se quedó volando en el centro de la catedral, se veían algunos rasguños en su rostro, el traje blanco que tenía estaba rasgado y una de sus manos dejaba ver también algunos moretones, a pesar de esas heridas se reía con euforia.
-Hace tiempo no me divertía así -dijo el sabio entre risas macabras- eres una chica fuerte hija de Apolo, será divertido seguir jugando contigo.
-También sería para mí un placer seguir golpeándote -respondió Lili, ella tenía el rostro lleno de moretones, un hilillo de sangre le salía por la boca, su cuerpo también estaba aporreado y se había roto una de las costillas debido al golpe cuando cayó- pero no tengo mucho tiempo para jugar. Iris ¿Tienes mi arco contigo? -la chica lo mostró y se lo lanzó a Lili- Te lo agradezco.
-¿De qué te servirá un arco sin flechas? -preguntó Deimo retador- ¿Acaso perdiste la cordura debido al golpe?
-Pon atención a mis palabras -dijo Lili empuñando su arco y apuntarlo hacia él- mis flechas más potentes son de una naturaleza distinta -un resplandor surgió de la mano de la chica en el cual tenía el arco haciendo que este se transformara en un arco blanco con dorado e incrementó su tamaño, su cuerda se volvió un hilo de plata muy fino, tensó la cuerda del arco y un haz de luz apareció como flecha- esta es mi flecha -sentenció Lili con una sonrisa- no tengo mucho tiempo, debo acabar con esta batalla para poder continuar.
-¡Lili! -la llamó Sam- No estarás pensando en matarlo realmente ¿O sí?
-Él se lo buscó Sam -respondió Lili- no intentes detenerme.
-Adelante hazlo -dijo Deimo en el aire- demostrarás que tengo razón al apoyar la destrucción de la humanidad.
-¿Qué estás diciendo? -preguntó Iris confunida.
-Deimo sostiene que su razón para destruir a la humanidad es que no tienen la más mínima capacidad de resistir la tentación de hacer daño a otros y que se exaltan al tener en sus manos la capacidad de demostrar su poderío pasando por encima de los demás -declaró Fobo- si me lo preguntan a mí, me parece una estupidez, no son los humanos los que buscan eso, precisamente es algo que viene desde el exterior lo que los lleva a actuar de esa manera, es esa tentación la que los hace obrar así, no es culpa completa de los humanos, sino existiera una la tentación los humanos serían personas más puras. No habría que eliminar a los humanos sino las tentaciones.
-¿Por qué no eliminar esa tentación entonces? -preguntó Lili- yo, por ejemplo, tengo mi mayor fuente de tentación justo al frente y puedo acabar con él simplemente con esta flecha.
-¿Crees que con eso acabarás con la tentación? -preguntó Deimo- la tentación no es algo que se elimine tan fácil, ella hace parte del ser de cada persona, el tentador solo debe hacer uso de la debilidad de cada persona y así, poder ponerlo en contra de cada uno. En tu caso Lili, tu debilidad consiste en sentirte impotente al no poder defender al ser que amas, yo simplemente use eso y, aunque nunca los ataque tú hiciste todo lo posible para que yo retrocediera en mis intenciones, realmente mi interés nunca fue hacerles daño, de haberlo deseado realmente no tendrías ninguna oportunidad de frenarme.
-¿Qué? -Lili bajo su arco el cual regresó a la normalidad haciendo que todo el brillo desapareciera al igual que la flecha de luz también desapareciera- Así que ¿Simplemente me usaste para probar tu punto?
-En efecto, así fue -respondió Deimo bajando del cielo y curándose así mismo todas sus heridas- Sin embargo, hiciste algo que no esperaba- todos lo miraron asombrados- mi teoría radica en el egoísmo de las personas, como dijo Fobo, se trata de como los humanos son capaces de pasar por encima de los demás, pero tú no los usaste a ellos para hacerte más fuerte, ni usaste tus poderes para hacerte más fuerte porque sí, lo hiciste meramente para salvarlos a ellos y estabas dispuesta a dar tu vida por ellos, esa flecha estaba cargada de toda tu energía vital y estabas dispuesta a usarla en mi contras, además, si bien dije que mi intención nunca fue herirlos, lancé algunos golpes en su dirección y todos los recibiste en tu cuerpo pues no eras capaz de desviarlos, uno de esos te costó una costilla -en ese momento la chica sintió el dolor en su caja torácica por la ruptura de su costilla- déjame curarla, Deimo se acercó y puso una mano sobre el pecho de la muchacha, una tenue luz escarlata surgió de su mano, al momento su cuerpo se recupero de todas las heridas que tenía.
-Un momento -Iris llamó la atención de todos los presentes- no estoy entendiendo nada de nada. Todos los anteriores que nos contaron de ustedes nos dijeron que esta sería una prueba de otro nivel, pero me parece a mí que esto fue demasiado sencillo para tanta preparación que nos hicieron ¿Es algún tipo de broma? ¿Es otra prueba o qué es todo esto?¿De verdad tú eres malo o qué está sucediendo aquí?
-Déjame te explico -dijo Fobo- Deimo, aunque su nombre y su apariencia lo declaren, no es realmente un ser maligno, de hecho fue uno de los primeros celestiales que se enfrentó a todos los traidores de la primera guerra santa, sin embargo, al igual que todos fue tentado y su cuerpo no reconoce por completo su redención por lo cual se maldijo a sí mismo para seguir llevando en su ser la mancha de esa tentación, por eso mismo condena a los humanos por dejarse tentar tan fácilmente y no sentir culpa alguna por sus errores -todos vieron a Deimo con otros ojos, ahora sabían la realidad- ahora bien, sobre lo que todos dicen de nosotros, recuerden que les dije que tenemos una mala fama debido a que no somos capaces de llevar las cosas en calma, somos culpables de que los demás nos vean como los malos, bueno, al menos a una parte de nosotros.
-En conclusión -intervino Sam- no son realmente como todos los pintan.
-Sí, pero no -aclaró Deimo- somos eso que todos dicen, pero no como lo hacen sentir, tenemos nuestras virtudes y defectos, por eso Él nos eligió como los guardianes de esta estrella, no somos los más perfectos de las doce estrellas, de hecho, somos los más imperfectos sabios, por lo mismo hemos labrado esa mala imagen delante de todos, pero internamente trabajamos incansablemente para lograr ser unos verdaderos sabios.
-Suenas tan bondadoso ahora que me siento culpable de haber peleado contigo -confesó Lili.
-El sentimiento es mutuo -declaró Deimo- creí que serías distinta, pero me demostraste lo equivocado que yo estaba.
-Después de haber dejado todo esto en claro -volvió a hablar Iris- ¿Nos ayudarán?
-Conmigo no cuenten -anunció el gemelo carmesí- una sola golondrina no hace verano, es un refrán popular entre algunos humanos, el hecho de que ustedes sean seres bondadosos no nos da razón de que puedan existir humanos capaces de ser iguales, recuerden que ustedes son seres con sangre divina, aún así su parte humana es más fuerte que la divina, pero no los hace completamente humanos, de mi parte es un no.
-Conmigo sí pueden contar -dijo Fobo- siempre estoy dispuesto a darle una nueva oportunidad a la creación de mi padre.
-Siendo así -habló Sam- ¿No darían un impulso para llegar a Leo?
-No se preocupen por eso -dijo Deimo- su barco está restaurado y lleno de energía, sabía que mi hermano los apoyaría así que, mientras él estaba aquí recibiéndolos, yo reparé todo en el exterior -luego se giró de cara a su hermano- me debes una.
-Él te lo sabrá pagar -dijo el otro con una reverencia y Deimo hizo una mueca como de niño pequeño sacando la lengua.
-Así como los demás dieron sus advertencias sobre nosotros -retomó la palabra el gemelo vestido de blanco- nosotros tenemos una advertencia para ustedes.
-Escuchen, tengan cuidado con Raven, la guardiana de Cáncer.